El gobernante anunció el pasado 13 de agosto su decisión de aumentar los precios del combustible en Venezuela a niveles internacionales para resolver las distorsiones económicas que provoca el hecho de que prácticamente “la regalamos”, y con miras a acabar con el contrabando de gasolina y otros derivados del petróleo a Colombia y los países del Caribe.

La gasolina de Venezuela, la más barata del mundo, es un tema muy sensible desde 1989, cuando se desató una revuelta popular a raíz de un incremento de los combustibles ordenado por el entonces presidente Carlos Andrés Pérez. Murieron alrededor de 300 personas en los disturbios.

Maduro ha reconocido que la petrolera estatal PDVSA pierde varios miles de millones de dólares anuales por la diferencia que cuesta producir la gasolina y el precio de venta. El mandatario ha dicho que se calculan “18.000 millones de dólares de pérdida por el contrabando de gasolina que se va a Colombia y al Caribe”.

El mandatario comentó que en los próximos días anunciará los detalles del nuevo esquema de precios de los hidrocarburos, y de un subsidio directo a los venezolanos que poseen el llamado “carnet de la patria”, un instrumento de identificación creado para tener acceso a los programas sociales del gobierno.

Durante una segunda etapa el aumentó se extenderá a la totalidad de los municipios de los estados fronterizos, mientras que la tercera y última fase incluirá al resto del país.

El aumento en los precios de la gasolina y otras medidas forman parte de un programa de “recuperación, crecimiento y prosperidad económica” que busca enfrentar la severa crisis que agobia a los venezolanos, signada por la escasez de productos básicos y una inflación que alcanzará el millón por ciento a fines de este año, de acuerdo con estimaciones del Fondo Monetario Internacional./AP