Las publicaciones de medios internacionales, concretamente, O´Globo y Red de Periodistas del Perú resultaron exterminadoras en las revelaciones de hechos de corrupción. Mientras la prensa hace conocer esta podredumbre, la justicia y las investigaciones procesales caminan extremadamente lentas.

 En el escenario político la Asamblea Nacional más bien provocó una suerte de encubrimiento para investigar y conocer los hechos de deshonestidad. La Contraloría presentó un informe sobre la concesión de un campo petrolero en el que habría indicios de responsabilidad penal y en el que también aparece el nombre del segundo mandatario. La tensión entre el presidente y vicepresidente se expresó con mayor intensidad cuando Lenín Moreno le retiro las responsabilidades a Jorge Glas. El dedo apunta a Glas Espinel fue quizás la alusión más embarazosa que se hizo en medio de esta inestabilidad.