¿PORQUÉ SE TOCARON LA PENSIONES?

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El fondo de salud del IESS que cubre todos los servicios y atenciones de esta índole para sus afiliados, se encuentra desfinanciado. El desfinanciamiento en salud contagió al fondo de pensiones en el 2015, cuando el Consejo Directivo del IESS resolvió tomar un porcentaje de los aportes que se destinan al fondo de pensiones para recapitalizar el rubro de salud ¿Fue la medida legal o correcta? ¡Te lo contamos a continuación!

¿POR QUÉ TENEMOS UN SEGURO DE SALUD DESFINANCIADO?

En el 2015 3,2 millones de personas aportaban un porcentaje de sus ingresos mensuales al fondo de salud del IESS, pero 5 millones se beneficiaban de sus servicios y prestaciones. Ante ello, el fondo empezó a registrar más egresos que ingresos y alcanzó un déficit de USD 700 millones.

Los beneficiarios del seguro excedían a sus contribuyentes puesto que varias resoluciones dentro del IESS y en la Asamblea Nacional ampliaron la prestación de servicios del fondo de salud a nuevos segmentos de la ciudadanía como  los hijos de afiliados menores de 18 años. Mientras que este grupo se hizo acreedor de los servicios de manera gratuita, otros segmentos  como los hijos de afiliados entre los 18 y 25 años, cónyuges y viudos se beneficiaron a través de un copago mínimo. El Estado debía financiar los servicios de quienes no aportaban en su totalidad y subsidiar parte de las atenciones de quienes hacían un copago. Esa deuda no se saldó y aquello desencadenó el desfinanciamiento del Fondo de Salud en el 2015.

¿QUÉ SE HIZO PARA RECAPITALIZAR AL FONDO SE SALUD?

En el 2015 el gobierno solicitó a la Empresa Volsrisk emitir un informe actuarial sobre el estado de salud de los cuatro fondos se la seguridad social para analizar mecanismos que permitieran refinanciar el fondo se salud.

El estudio recomendó modificar los porcentajes  de aporte al IESS que se destinaban a sus cuatro fondos para adjudicar un mayor porcentaje de ingresos al fondo se salud. El Consejo Directivo del IESS siguió la recomendación y ordenó ejecutarla a través de la resolución D.C 501.

Los fondos del IESS tuvieron hasta el 2015 una contribución tripartita que provenía de los aportes de afiliados, aportes de empleadores y aportes del Estado. El  20,6% de sus dineros provenían de aportes de los afiliados en relación de dependencia. De este dinero el 9,74 % se destinaba al fondo de pensiones y el 5,71 % al fondo de salud. La recomendación de Volsrisk constaba en disminuir el aporte al fondo de pensiones al 6,06% para aumentar ese porcentaje al fondo de salud al 9,94 %. La reducción iría disminuyendo anualmente hasta restituir el valor original de aporte al fondo de pensiones en el año 2020. Una mecánica similar se aplicaría al seguro de riesgos del trabajo, pero en menor cuantía.

¿MEDIDAS EFECTIVAS?

Antiguos Directivos del IESS como el Doctor Marco Morales señalan que la medida ejecutada en el 2015 no solo fue anti técnica sino ilegal. A través de la modificación de estos porcentajes, el fondo de pensiones ha recibido USD 1,2 millones menos al año lo que ha afectado su solvencia. Se han debido tomar dineros de las reservas del fondo de pensiones para poder pagar a los jubilados de hoy sus pensiones, puesto que los ingresos anuales del fondo de invalidez, vejez y muerte no bastaron para cubrir obligaciones actuales. Es importante agregar que los ingresos de hoy no cubren los gastos del fondo de pensiones porque en el 2015 la Asamblea Nacional resolvió cortar una de sus principales fuentes de financiamiento: un aporte estatal anual de dinero equivalente al 40% de las pensiones.

La resolución que permite alterar el porcentaje que se destinaba a los distintos fondos del IESS para recapitalizar el de salud también contravino la Ley de Seguridad Social que establece:

Artículo 49.-

“Los fondos y reservas de los seguros de invalidez, vejez y muerte, riesgos del trabajo y cesantía, así como los del seguro social campesino, se administraran y mantendrán separadamente del patrimonio del instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, y no podrán ser dispuestos ni inmovilizados para otros fines que no sean los expresamente determinados en esta ley…”.

Los cálculos indican que la “mayor durabilidad” que la medida otorgó al fondo de salud no solo repercutió negativamente en el de pensiones, sino que fue concebida con una visión cortoplacista. Según Volsrisk, sin cambios significativos en la legislación actual, el fondo de pensiones tendrá recursos hasta el 2026, el de salud hasta el 2020.