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¿Tiene Francia buen plan para revivir economía?
- Última actualización en 21 Mayo 2013
Como el primer ministro de renovación industrial en la historia del país, Arnaud Montebourg dijo a la mayor siderúrgica del mundo que no es bienvenida en Francia, intercambió cartas en tono de enojo con el director de una empresa estadounidense de neumáticos que supuestamente estaba cortejando, y echó a pique la oferta de Yahoo de comprar la mayoría de un sitio de internet para compartir videos.
Montebourg, un abogado de 50 años originario de Borgoña, es el rostro público del plan del presidente Francois Hollande para revitalizar la segunda economía más grande de Europa, que está en recesión y tiene una tasa de desempleo de 11%. El plan es hacer que la economía francesa sea más competitiva a nivel mundial -especialmente para los fabricantes - facilitando el despido de trabajadores, ofreciendo un crédito de impuesto sobre la nómina e invirtiendo en pequeñas empresas.
Los economistas han elogiado las reformas laborales como un paso en la dirección correcta. Pero en su mayoría, dicen que el plan económico de Francia está equivocado: es demasiado complicado, favorece un enfoque de arriba hacia abajo en cuanto a la innovación y no tiene en cuenta algunos de los problemas más graves que afectan a la economía de Francia, como los altos costos laborales.
Y luego está Montebourg, cuyas disputas públicas con empresas internacionales y esfuerzos para bloquear los despidos están haciendo que Francia parezca un lugar poco atractivo para hacer negocios.
Para ser justos con Montebourg, él no es tanto el problema sino más bien el símbolo del problema, dicen los analistas. Aunque Hollande lo reemplazara, y eso parece cada vez más probable, no se sabe si el fondo de la estrategia de renovación industrial cambiaría.
El tamaño de la economía de Francia la ha protegido de lo peor de la crisis de deuda en Europa, que ha generado un desempleo de nivel de depresión económica en países como España y Grecia. Francia es sede de muchas empresas industriales grandes, como EADS, matriz del fabricante de aviones Airbus; Total, la quinta petrolera más grande del mundo propiedad de inversionistas y Sanofi, la cuarta empresa farmacéutica más grande del mundo. Francia es también cuna del diseño, la alta costura y el buen vino, sectores representados por líderes mundiales como LVMH y L'Oreal.
Pero no nos engañemos, advierten los analistas: la economía francesa, que no creció en 2012 y se contrajo a una tasa anualizada de 0,8% en los tres primeros meses de 2013, está en caída libre en cámara lenta.
Los márgenes de ganancia de las empresas francesas se encuentran en niveles mínimos en 30 años. En la última década, se perdieron uno de cada seis empleos industriales. Y los economistas pronostican que el desempleo aumentará hasta 11,6% el próximo año.
Hollande dice que la disminución en la manufactura francesa (desde 16% del producto interno bruto en 1999 a 10,7% una década después) es una de las principales razones del estancamiento del país. Muchas economías europeas han seguido una tendencia similar, pero la caída de Francia ha sido más pronunciada que la de la mayoría. Hollande cree que si esta tendencia es invertida, también se revertiría el estancamiento.
"El objetivo de reindustrialización es un objetivo perfectamente legítimo. La única pregunta que hacer a Francia es ... si es demasiado tarde", dice Elie Cohen, economista de la Universidad de Ciencias Políticas de París. "Probablemente sea demasiado tarde".



