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Internautas escapan del espionaje estatal acudiendo a tecnologías que aseguran el anonimato
- Última actualización en 17 Junio 2013
Aumentaron las descargas de Wickr, una aplicación que destruye mensajes enviados a dispositivos móviles.
Borrar los datos. Ocultar las huellas de la búsqueda. Enviar mensajes que se autodestruyen. Estas precauciones, más propias de James Bond, son cada vez más comunes entre los internautas desde que se reveló la existencia del programa estadounidense PRISM para monitorear Internet.
Por esta razón, creció drásticamente la cantidad de internautas que utilizan el buscador DuckDuckGo, que no guarda las direcciones IP de sus usuarios. Desde que se supo de la participación de empresas como Google en el programa PRISM, "la gente está buscando alternativas", comenta el fundador del buscador, Gabriel Weinberg.
Aumentó también las descargas de Wickr, una aplicación que destruye mensajes enviados a dispositivos móviles. "La gente quiere más seguridad y se va de Skype", dice Nico Sell, la fundadora de Wickr.
Paradójicamente, algunas de las herramientas de protección del anonimato surgieron de programas financiados por el Gobierno estadounidense para ayudar a los habitantes de países autoritarios a evitar el control estatal sobre sus actividades.
Una de las herramientas más conocidas es el navegador TOR (The Onion Router), creado por militares de Estados Unidos, que permite ocultar las direcciones IP y evitar el control del Gobierno o de las empresas comerciales que quieren hacer publicidad personalizada.
El servicio TOR respeta la privacidad de sus clientes y se niega a ayudar a las autoridades que lo solicitan./RT



