Karsten Warholm se asombró a sí mismo y hace historia en el atletismo

De muchacho, en una decisión impulsiva, Karsten Warholm se metió en una carrera sobre unos 200 metros vistiendo jeans y una camiseta holgada. Y la ganó.

Y esa competencia de barrio fue el inicio de una carrera primero en decatlón y luego en los 400 metros con vallas que lo llevaría a la cima del atletismo.

Fue una decisión sabia la de abocarse a la prueba larga con vallas. El noruego, hoy de 25 años, batió su propio récord mundial el martes con un registro espectacular de 45.94 segundos al consagrase campeón olímpico en Tokio. Rebajó en 76 centésimas la marca que había establecido cinco semanas atrás.

A veces presumido, siempre ocurrente, Warholm se sorprendió a sí mismo al ver su tiempo en el Estadio Olímpico. Tuvo que emplearse al máximo para resistir la embestida del estadounidense Rai Benjamin, quien cronometró 46.17 y bajó también la vieja marca.

Benjamin se tuvo que conformar con la plata y el brasileño Alison dos Santos se llevó el bronce con 46.72, un tiempo que hubiera sido récord mundial hace cinco semanas.

“Siempre dije que no existe la carrera perfecta”, expresó Warholm. Pero creo que esto es lo más cerca que se puede llegar a una carrera perfecta”.

Algunas cosas llamativas del nuevo campeón olímpico:

LOS RÉCORDS MUNDIALES

El 1ro de julio, Warholm hizo 46.70 en Oslo y batió la vieja marca de 46.78 de Kevin Young, que estuvo vigente 29 años.

Ese registro aumentó la expectativa en torno a los 400 con vallas de los Juegos Olímpicos. Y los participantes en la final no defraudaron.

“Fue la mejor carrera en la historia de los juegos”, afirmó Benjamin. “Este chico es sorprendente. No te puedes molestar (por no haber ganado). Como competidor, duele, pero así es el deporte”.

El miércoles habrá otra carrera de 400 con vallas para alquilar balcones, la prueba femenina, en la que Sydney McLaughlin y Dalilah Muhammad pueden tener otra batalla memorable. McLaughlin tiene el récord mundial.

TODOS PENDIENTES DE ÉL

Warholm era poco conocido cuando llegó al campeonato mundial de Londres en el 2017. Y cuando ganó su primer mundial (después vendría otro), pasó a ser una especie de figura cómica.

Su mirada de asombro al cruzar la meta se hizo viral y generó comparaciones con el cuadro “El Grito” de Edvard Munch, noruego como él.

Tuvo otra expresión similar tras su actuación en Tokio, que algunos describieron como “El Grito, Segunda Parte”.

EL DECATLÓN

Warholm se dedicó inicialmente al octatlón (ocho pruebas) y luego al decatlón (diez). En el 2015 se radicó en Oslo para entrenarse con Leif Olav Alnes, de quien es muy allegado.

Alnes siempre pensó que era posible romper la barrera de los 46 segundos en los 400 con vallas.

“Cuando ves el registro, es de locos”, dijo Warholm. “Hubo buenas condiciones hoy. Pero, de todos modos, hacer 45 es una locura”.

LO QUE SE DICE

“Estuve cerca de Warholm los últimos tres o cuatro años y esto era algo que se veía venir”, comentó el vallista de las Islas Vírgenes Británicas Kyron McMaster. “Estaba en el horizonte. Era algo que podía conseguir. Tal vez sea un registro inalcanzable para mí, o para todos los demás. Pero estaba dentro de sus posibilidades”.

UN CAMPEÓN BONACHÓN

Cuando se le dijo que Benjamin había comentado que había cometido un pequeño error que le costó caro, Warholm respondió: “Si ese error le costó la medalla de oro, no debió haberlo cometido en los Juegos Olímpicos”.

Warholm se sintió mal por Benjamin.

“Se lleva una medalla de plata con un tiempo digno de un oro”, expresó. “Es una nueva era. El renacimiento de los 400 metros con vallas”.