El paso del ciclón Narelle pinta de rojo al cielo australiano
En un fenómeno visual poco común, el ciclón Narelle con vientos que superan los 220 kilómetros por hora levantaron nubes de polvo cargado con hierro que tiñeron la atmósfera de un rojo intenso.

El cielo de Australia Occidental se pintó de rojo tras el paso del ciclón Narelle con vientos que superan los 220 kilómetros por hora.
Tomado de la cuenta de X de @accuweather
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Actualizada:
29 mar 2026 - 18:08
El momento que el ciclón Narelle tocó tierra en Australia Occidental, dejó una de las escenas más impactantes registradas: un cielo completamente teñido de rojo intenso que convirtió el día en una penumbra inquietante y casi irreal.
El fenómeno ocurrió el pasado 27 de marzo de 2026, cuando los fuertes vientos del ciclón —que alcanzaron ráfagas superiores a los 220 kilómetros por hora— arrastraron enormes nubes de polvo que oscurecieron el cielo en cuestión de minutos, reduciendo la visibilidad prácticamente a cero.
Habitantes de localidades como Exmouth, Denham y Shark Bay describieron la escena como “apocalíptica” y “sin precedentes”, mientras el sol desaparecía por completo detrás de una densa capa de partículas suspendidas.
La atmósfera se volvió pesada y difícil de respirar, mientras el polvo cubría ciudades enteras. En algunos casos, la visibilidad era tan baja que los habitantes no podían distinguir edificaciones cercanas. El fenómeno también generó temor entre la población, alimentando especulaciones sobre su origen antes de que expertos confirmaran que se trataba de una intensa tormenta de polvo asociada al ciclón.
Además del impacto visual, el fenómeno dejó afectaciones materiales: cortes de electricidad, interrupciones en el suministro de agua y fallas en las comunicaciones. En Exmouth, una de las zonas más golpeadas, se reportaron daños en viviendas, estaciones de servicio y el aeropuerto local.
La ciencia detrás del cielo rojo
Aunque las imágenes parecían sacadas de un escenario apocalíptico o filmadas en el mismísimo Marte, el fenómeno tiene una explicación científica clara. El cielo rojo fue resultado de una combinación poco común de factores atmosféricos provocados por el ciclón.
Los intensos vientos levantaron grandes cantidades de polvo desde regiones áridas del interior australiano, ricas en óxidos de hierro, un mineral que otorga al suelo su característico color rojizo. Estas partículas quedaron suspendidas en la atmósfera y, al mezclarse con humedad y nubes densas, alteraron la forma en que la luz solar atravesaba el cielo.
El proceso, conocido como dispersión de la luz, provocó que las longitudes de onda más cortas —como el azul y el verde— fueran bloqueadas, mientras que los tonos rojos y anaranjados dominaron el espectro visible, tiñendo el cielo de un color intenso y poco habitual.
Especialistas señalan que este tipo de eventos requiere condiciones muy específicas: grandes concentraciones de polvo, alta humedad, nubosidad densa y un ángulo particular de la luz solar. Aunque Australia ha registrado fenómenos similares en el pasado, la intensidad del ciclón Narelle hizo que este episodio fuera especialmente extraordinario.
Más allá del espectáculo visual, el fenómeno evidenció la fuerza del sistema meteorológico, que dejó a su paso importantes daños estructurales y posibles pérdidas económicas, especialmente en el sector agrícola, donde se teme la destrucción total de cultivos en algunas zonas.
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