Suscríbete a nuestras notificaciones para recibir las últimas noticias y actualizaciones.

Debes habilitar las notificaciones en tu dispositivo para suscribirte a las últimas noticias.

Sin alarmas ni refugios en un Teherán bajo constantes bombardeos

Una operación militar conjunta israelí-estadounidense continúa atacando varios puntos de Irán desde la madrugada del 6 de marzo

Humo se eleva desde la refinería de petróleo de Teherán tras los ataques aéreos en Teherán, Irán, el 7 de marzo de 2026.

EFE

Autor

TEHRAN (IRAN) EFE

Actualizada:

07 mar 2026 - 23:03

La primera señal de que se va a producir un nuevo bombardeo es el zumbido de los cazas, seguido poco después por explosiones. Ese es el día a día de los millones de residentes de un Teherán que ha sufrido cientos de ataques en los últimos días y donde no existe un sistema de alertas de bombardeos ni refugios antiaéreos para protegerse.

La República Islámica de Irán es capaz de lanzar misiles con cabezas explosivas de una tonelada contra una docena de países del golfo Pérsico y de alcanzar petroleros con drones suicidas en el estrecho de Ormuz, pero no de avisar a su población de la llegada de ataques.

Esa falta de sistemas de alerta, unida al corte de internet y la falta de refugios deja a la población expuesta a los constantes ataques de Israel y Estados Unidos que comenzaron el sábado 28 y se han prolongado a diario, incluida esta mañana, con más de un millar de muertos hasta ahora. 

El consejo que han dado las autoridades a la población es que abandonen la capital mientras “estudian” el uso de estaciones de metro como refugios antiaéreos.

“Las autoridades tienen sus refugios y a los ciudadanos nos pidieron que abandonásemos Teherán el primer día y salven la vida como puedan”, dijo a EFE a Mohamed nombre cambiado por seguridad, farmacéutico que reside en el noreste de la ciudad.

Mohamed explica cómo retumba su edificio y sus ventanas cada vez que se produce una explosión, ante lo que no puede hacer nada.

“Cuando tiembla el edificio, como si hubiera un terremoto, y escuchas los estallidos es normal que te lleves un susto”, dice, aunque asegura que se está acostumbrando.

El caso de Mohamed se repite en una ciudad que antes de la guerra acogía a 12 millones de personas y ahora en realidad se desconoce cuántas personas siguen aquí porque muchos han abandonado la capital en busca de lugares más seguros.