Operativos y capturas de alto valor este 2026 en isla Mocolí: ¿por qué?, ¿cómo es el lugar?
Casas que pueden superar el millón de dólares, dobles controles de acceso y una ubicación privilegiada caracterizan a Isla Mocolí, enclave de Samborondón. Este 2026 fue zona de varios operativos.

Isla Mocolí, en Samborondón, concentra urbanizaciones de lujo que han aparecido en investigaciones y operativos vinculados al crimen organizado.
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Actualizado:
03 oct 2026 - 18:00
Muros, garitas, viviendas de lujo y calles alejadas del movimiento cotidiano de Guayaquil.
Isla Mocolí, en Samborondón, fue diseñada como un sector residencial exclusivo, pero durante los últimos años también ha aparecido repetidamente en investigaciones relacionadas con el crimen.
La pregunta es inevitable: ¿qué hace atractivo este sector para personas vinculadas a estructuras criminales? No hay una respuesta única ni una conclusión oficial que establezca que Mocolí funciona como una “base” del narcotráfico.
Sin embargo, los casos investigados por Policía, Fiscalía y organismos de control muestran elementos que ayudan a entender por qué una urbanización de alto nivel puede resultar funcional para determinados perfiles criminales.
Privacidad, filtros y una vida lejos de la exposición
Isla Mocolí tiene aproximadamente 306 hectáreas y cerca de una veintena de urbanizaciones.
El ingreso cuenta con un primer control para acceder a la isla y luego, cada conjunto residencial posee su propia garita.
En el mercado inmobiliario, las viviendas pueden rondar los USD 500 000 y las propiedades más exclusivas superan el millón de dólares.
Ese esquema ofrece algo que también buscan las familias de alto poder adquisitivo, privacidad y control sobre quién entra.
Teleamazonas.com entrevistó a José Luis Castillo, experto en seguridad, quien analizó si existe una relación entre las características de isla Mocolí con intereses del crimen organizado.
El experto señala que las condiciones de isla Mocolí resultan en un espacio atractivo para miembros del crimen organizado con alta capacidad económica.
“El camuflaje socioeconómico implica que estos capos están en una urbanización de alto nivel, donde pueden manejar un alto estatus de vida”.
José Luis Castillo, experto en seguridad.
Castillo enfatiza que los controles privados en zonas como isla Mocolí no protegen actividades criminales.
Además aclara que el hecho de que personas vinculadas con delitos hayan sido capturadas en esa zona, no significa que sus residentes tengan relación con estas estructuras.
El punto es distinto, dice. De acuerdo con Castillo, una persona con grandes recursos puede integrarse visualmente a un entorno de alto poder adquisitivo, en el que vehículos costosos, propiedades amplias y seguridad privada no resultan inusuales.
El caso que puso a Mocolí bajo la lupa
El 7 de enero de 2026, Stalin Rolando Olivero Vargas, alias 'Marino', identificado por la Policía como cabecilla de Los Lagartos y objetivo de alto valor, fue asesinado junto a otras dos personas dentro de Mocolí Golf Club.
Las investigaciones posteriores revelaron que Olivero figuraba como socio o administrador de cinco compañías.
Entre ellas estaban camaroneras, una exportadora de cacao, una importadora de relojes y joyas y una empresa de seguridad. Una de las camaroneras reportó ingresos superiores a USD 1 millón en 2024.
El entonces director de la UAFE, José Julio Neira, señaló que las operaciones relacionadas con los bienes de lujo de Olivero no fueron reportadas como sospechosas por el notario y el registrador de la propiedad, un elemento que abrió cuestionamientos sobre los controles frente al lavado de activos.
El lujo también puede servir para aparentar normalidad
Castillo explica que para las estructuras criminales, el dinero generado ilegalmente necesita ingresar en algún momento a la economía formal.
Esto, porque empresas, vehículos, inmuebles y actividades comerciales pueden ser investigados cuando existe sospecha de que fueron utilizados para ocultar o dar apariencia de legalidad a recursos de origen ilícito.
Eso no significa que comprar una propiedad costosa sea una señal de delito. Lo relevante para los organismos de control, dice el experto, es detectar inconsistencias entre ingresos declarados, actividad económica y patrimonio.
“En Mocolí no se va a notar mucho. La gente va a estar acostumbrada a que existan este tipo de vehículos, que existan muchos invitados, que existan cámaras de seguridad, que existan movimientos de ese tipo”.
José Luis Castillo, experto en seguridad.
Mocolí es parte de la ruta del dinero, pero no del narcotráfico
En operativos recientes, Samborondón ha sido una zona para las operaciones antidrogas.
Si bien dos cabecillas de bandas criminales fueron capturados en ese sector este 2026, no existe evidencia para afirmar que todos vivan en Mocolí. Tampoco que desde allí controlen directamente los puertos o las rutas de salida de cocaína, señala el experto.
De hecho, isla Mocolí no es tampoco una zona de almacenamiento de la droga. Los casos en los que se ha demostrado esta práctica en viviendas, vehículos y bodegas son en Guayas o en la vía a Samborondón pero no en esta zona.
En junio de 2026, por ejemplo, la Unidad de Inteligencia Antinarcóticos identificó una vivienda en la vía a Samborondón utilizada presuntamente como centro de acopio. Allí se encontraron 1,75 toneladas de cocaína, distribuidas en 1 512 bloques.
Un mes antes, en otro sector del cantón, Policía y Fiscalía encontraron 560 bloques de drogas enterradas en un inmueble. Según las autoridades, el embalaje estaba acondicionado para operaciones de tráfico por vía marítima.
La última alerta en Mocolí
El 24 de septiembre de 2026, un amplio operativo realizado entre la Policía Nacional ecuatoriana, el Comando Sur de Estados Unidos y la DEA volvió a colocar a Mocolí entre los puntos intervenidos.
El Ministerio del Interior señaló que entre los capturados estaba un presunto cabecilla y otro supuesto financista de una estructura vinculada con el Cártel Jalisco Nueva Generación.
La Fiscalía formuló cargos contra 36 personas por el presunto delito de delincuencia organizada.
La investigación documenta una logística concreta: droga procedente de zonas de acopio de Guayas y Los Ríos era movilizada en vehículos con compartimentos ocultos y, según la causa, tenía como destino la contaminación de contenedores de banano en DP World Posorja y terminales de El Oro.
Durante ocho meses de investigación se relacionaron cinco decomisos que sumaron alrededor de 6 190 paquetes de cocaína.
El 'capo invisible' se camufla entre el lujo
El experto en seguridad José Luis Castillo describe un nuevo perfil y lo denomina como el 'capo moderno' o 'capo invisible'.
A diferencia de los narcotraficantes tradicionales, explica, este busca mantener un perfil bajo y mezclarse con personas de alto poder adquisitivo.
Según Castillo, urbanizaciones exclusivas como Isla Mocolí pueden ofrecerles un “camuflaje socioeconómico”. Allí, una mansión, vehículos de alta gama, personal de seguridad, cámaras, reuniones frecuentes o un estilo de vida ostentoso llaman menos la atención porque forman parte del entorno.
“Se hacen ver como empresarios, como financistas, tienen hombres de seguridad en su entorno, alquilan o compran una propiedad igual de alto nivel y se relacionan con gente también de alto nivel”.
José Luis Castillo, experto en seguridad.
El experto sostiene que esta apariencia les permite pasar desapercibidos y reducir sospechas, mientras mantienen un estilo de vida acorde con el dinero que manejan y, en algunos casos, administran empresas y operaciones financieras vinculadas a la criminal.
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