El rol de la banca en la inclusión financiera de las mujeres

El Banco Mundial define la inclusión financiera como “el acceso para personas físicas y empresas a productos financieros útiles y asequibles que satisfagan sus necesidades – transacciones, pagos, ahorros, créditos y seguros – prestados de manera responsable y sostenible”.

Según un informe del Banco de Desarrollo de América Latina este tipo de inclusión representa una problemática a nivel mundial.

Y es especialmente problemática en nuestra región, donde solo el 55% de los adultos posee una cuenta bancaria.

Inclusión financiera de las mujeres

Y si hablamos de la inclusión financiera de las mujeres, específicamente, existe una brecha de género muy grande, pues solo el 49% de las mujeres tiene una cuenta bancaria, y únicamente el 11% dispone de un crédito.

Para Pablo Groeger, experto en Recursos Humanos, “Estamos en una situación en la que podemos dar un paso crucial hacia una verdadera equidad de género. Esto significa que cada mujer tenga la posibilidad de acceder a cualquier tipo de servicio financiero cuando lo necesite y bajo las mismas condiciones que los clientes masculinos. Con esto nos referimos al manejo libre de los fondos propios que posee y recibe una mujer, que se da únicamente si el control de estos es directo e independiente; es decir, con una cuenta propia y la posibilidad de hacer uso de esos fondos sin restricción”.

En ese sentido, el rol de la banca es clave para impulsar la inclusión financiera de las mujeres, principalmente porque cada institución financiera decide a quién otorga sus servicios.

“Si esta hace de la inclusión de las mujeres parte de su estrategia institucional, cumple con su responsabilidad corporativa”, agrega Groeger.

Conozca tres formas en que la banca puede aportar para la consecución de este objetivo, a propósito del Día Internacional de la Mujer.

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Actuar en función de una verdadera inclusión

Partiendo desde la gerencia y los mandos medios, la institución financiera debe tener la conciencia y el compromiso de generar estrategias y acciones direccionadas a lograr la inclusión financiera de las mujeres.

Según el especialista, “… Esto es más factible si en la institución misma las mujeres están empoderadas y ocupan cargos de responsabilidad”.

En el caso de Banco ProCredit, el 50% de cargos de mandos medios y alta gerencia lo ocupan mujeres. Eso es altamente inusual en el sector financiero,  y constituye un paso importante para crear una banca no discriminatoria.

“La experiencia en nuestro banco es que, al contar con gerentes, jefes, analistas, oficiales y asesoras femeninas, la pregunta acerca de si un cliente es masculino o femenino desaparece por completo; en un comité de cliente no juega ningún rol el género, ni siquiera se pregunta”, explica.

Impulsar el uso de servicios electrónicos

Hoy en día, casi todas las personas tienen un teléfono celular, lo que habilita el acceso a los diferentes servicios financieros.

Y hacerlo a través de estos dispositivos está eliminando una barrera fuerte.

“Esta barrera se elimina no solamente en términos geográficos, sino también porque el uso es tan fácil e intuitivo, que se convierte en un hábito”, señala Pablo Groeger.

Servicios como apertura de cuentas, transferencias bancarias, pagos, asesoramiento e incluso financiamiento, deberían poder realizarse desde el celular mismo.

Así que, si se trata de una mujer cuyo rol de madre, ama de casa, trabajadora o cualquier otro que este fuere, le impide acercarse a una agencia bancaria, tiene la opción de hacer uso inmediato de los servicios electrónicos.

Y hacerlo de manera personal e individual, sin depender del enfoque del asesor o de la institución, y sin importar el lugar donde se encuentre.

En ese sentido, la digitalización puede conducir a una democratización de los servicios financieros y una mayor inclusión femenina.

Brindar servicios transparentes

Un estudio de la Asociación Europea de Asesoría y Planificación Financiera revela que un alto porcentaje de mujeres se muestran más renuentes a asumir riesgos y, por ende, tienden a ser menos confiadas al momento de elegir sus inversiones.

Esto dificulta la situación, pues para alcanzar sus objetivos financieros, y para lograr una verdadera inclusión financiera.

Ante ello es de suma importancia que las mujeres confíen más a la hora de invertir.

Aquí es importante señalar que, solo porque las mujeres en general tienden a tener menos confianza en invertir que los hombres, eso no significa que tienen un menor conocimiento sobre mercados financieros.

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En ese sentido, la banca debe garantizar que sus servicios sean seguros y que la estructura de costos sea abierta y fácil de entender.

Esto, según lo indicado por Groeger, servirá para “construir confianza en las usuarias femeninas, lo que es indispensable para que el uso de los servicios financieros sea atractivo para ellas.”

Fuente: Banco ProCredit