¿Las operaciones aéreas en Quito son seguras con los actuales vientos?

La Dirección General de Aviación Civil del Ecuador (DGAC) informó que la condición meteorológica que se presenta en esta época del año en Ecuador no afecta la seguridad de las operaciones aéreas.

El director de Servicios de Navegación Aérea de la DGAC, Bolívar Dávalos, asegura que los fenómenos meteorológicos que afectan a las operaciones aéreas de manera especial en los meses de junio, julio y agosto son la intensidad de los vientos, corrientes de aire ascendentes y descendentes. Esto se produce especialmente en el Aeropuerto Mariscal Sucre de Quito.

Sin embargo, Dávalos señala que estos fenómenos no afectan a la seguridad operacional y son fenómenos considerados no extremos en Ecuador, lo dice en comparación con otros aeropuertos del mundo donde las aproximaciones sí son un problema para los operadores aéreos.

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Estas aproximaciones fallidas producto de los fuertes vientos incluso muchas veces impiden que los pilotos puedan completar la aproximación y el aterrizaje de las aeronaves.

¿Qué son las turbulencias, cizalladuras y ráfagas de viento?

Son fenómenos meteorológicos que se produce debido a la obstrucción del flujo libre del viento, provocado por diversos mecanismos tales como: la presencia de edificios, montañas, valles, inversión de temperatura, etc.

  • La turbulencia es cualquier variación en la dirección o intensidad del viento capaz de modificar los parámetros de vuelo y generar aceleración vertical u horizontal de la aeronave.
  • La cizalladura de viento se la define como el cambio en la dirección y/o intensidad del viento en un plano y en una distancia espacial que puede producir cambios bruscos en la sustentación de una aeronave.
  • La ráfaga de viento es el incremento violento, repentino y de corta duración de la velocidad del viento en superficie (velocidad máxima del viento observada durante los 10 minutos anteriores).

Según la DGAC, las ráfagas fuertes del viento pueden afectar las maniobras de despegue y aterrizaje de las aeronaves. Además, provocar cambios repentinos en su velocidad y dirección, aproximaciones desestabilizadas e incluso un contacto inadecuado y peligroso con el terreno.

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