En Nepal se realizan funerales sin cuerpos, una semana después del mortífero deslave
El 26 de agosto, una ola de agua helada, rocas y escombros provocó más de 1 220 muertos en Nepal y China y más de 4 700 desaparecidos.

Familiares realizaron ritos hindúes nepalíes para la cremación de efigies de hierba Kush durante funerales simbólicos celebrados en honor a las víctimas de las inundaciones
AFP
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Actualizada:
03 sep 2026 - 13:34
Familias nepalíes celebraron, el miércoles 2 de septiembre, ceremonias fúnebres simbólicas para "liberar" las almas de sus seres queridos desaparecidos tras el repentino y mortífero deslave que hace una semana afectó sus aldeas en la región del Himalaya fronteriza con China.
El 26 de agosto, una gigantesca ola de agua helada, rocas y escombros, provocada por el colapso de un glaciar, provocó más de 1 220 muertos en ambos países y más de 4 700 desaparecidos.
En Nepal, las autoridades señalan que se ha confirmado la muerte de 1 204 personas y hay 4 216 desaparecidos. Se desvanecen las esperanzas de rescatar a personas vivas, pese a los esfuerzos de los socorristas.
Los medios estatales de China reportaron de su lado 16 fallecidos y 546 personas no localizadas.
Tras días de búsqueda en refugios y morgues, los familiares de algunas de las personas desaparecidas perdieron la esperanza y comenzaron a realizar los últimos ritos, quemando efigies de paja en rituales hindúes.
A pesar de estas muestras de impotencia, los equipos de rescate nepales siguen con la esperanza de encontrar sobrevivientes una semana después del desastre, especialmente en los múltiples túneles de las centrales hidroeléctricas de toda la región.
Entierros masivos
Con las morgues desbordadas en Nepal, las autoridades se han visto obligadas a enterrar cientos de cuerpos no identificados tras realizar pruebas de ADN.
Entre las personas con las que se perdió contacto se encuentran más de 800 extranjeros de más de 30 países.
Entre ellos hay turistas que llegaron para hacer senderismo en el Himalaya, así como peregrinos hindúes que buscaban paz espiritual en el monte sagrado Kailash, en el Tíbet.
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