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Los rescatistas de cuatro patas que trabajan contra reloj en Venezuela

Perritos expuestos a varios riesgos contribuyen con la localización de cadáveres en Venezuela. 

Perritos trabajan contra reloj en Venezuela.

AFP

Autor

Maiquetía, Venezuela, AFP

Actualizado:

05 jul 2026 - 13:13

Sisu enfrentó su primera misión de búsqueda entre los escombros que dejaron los dos sismos en Venezuela con la misma determinación y energía con las que persigue su juguete favorito, una pelota naranja y azul.

Con su arnés negro, esta inquieta labradora retriever marrón se adentra entre los escombros de los edificios que se desplomaron con los terremotos ocurridos el 24 de junio. Busca sobrevivientes sin más herramientas que su olfato.

Esta integrante del Florida Task Force 2 resulta clave para encontrar personas con vida en una carrera contra el reloj.

Trabajo duro de los canes 

Los primeros en actuar son los perros cuando un equipo llega a un lugar donde se sospecha que hay víctimas vivas.

"El trabajo de ellos se basa en detectar dónde hay humanos" identificando la temperatura, el olor corporal y el dióxido de carbono que exhalan las víctimas, explicó a AFP Alexander Parada, también de la Florida Task Force 2.

"Hacen un trabajo que nosotros no podemos hacer", agregó Parada.

Cuando un perro indica alguna alerta, los socorristas envían a un segundo animal para confirmar el hallazgo, añadió Sylvia Arango, responsable de Sisu y guía canina desde 1998.

Animalitos expuestos a diferentes riesgos

A partir de ahí, radares o cámaras afinan las coordenadas de dónde podrían estar las víctimas.

Con su olfato, los caninos de búsqueda agilizan las labores de rescate al inspeccionar grandes áreas con rapidez, dijo Parada, algo crucial dado que las posibilidades de encontrar gente con vida se reducen a medida que transcurre la ventana inicial de 72 horas.

Sisu fue una de los más de 120 rescatistas de cuatro patas de una docena de países desplegados para agilizar las labores de rescate en varias comunidades de La Guaira, la región costera más impactada por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron a Venezuela.

Estos animales operaron bajo las altas temperaturas de La Guaira, exponiéndose a deshidratación y a abrasiones en el pelaje, algo visible en el cuello de Sisu.

También se abrieron paso entre los derrumbes, incluso  en estrechos túneles formados en el amasijo de paredes, columnas y vigas quebradas en busca de sobrevivientes.