La esterilización puede ser la clave para frenar el abandono animal en la capital
Quito se suma a la conmemoración el Día Mundial de la Esterilización con un llamado urgente a frenar la sobrepoblación de fauna urbana.

En el marco del Día Mundial de la Esterilización Animal que se celebra el último martes.
Infolliteras
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Actualizada:
24 feb 2026 - 19:15
Este martes 24 de febrero de 2026, Quito se suma a la conmemoración del Día Mundial de la Esterilización Animal, una fecha que cobra especial relevancia en una ciudad donde el abandono y la sobrepoblación de perros y gatos se han convertido en un desafío crítico de salud pública.
Según estimaciones recientes de organizaciones de bienestar animal, en el Distrito Metropolitano de Quito existen miles de animales en situación de calle, lo que incrementa el riesgo de transmisión de enfermedades y genera un impacto ambiental en zonas sensibles como las faldas del Pichincha.
La esterilización no es solo un acto de tenencia responsable, sino la herramienta más efectiva para reducir los índices de maltrato. En la capital, instituciones como la Unidad de Bienestar Animal (UBA) han intensificado las jornadas gratuitas en las administraciones zonales más vulnerables, como Quitumbe y Calderón, donde la densidad de animales sin hogar es mayor.
Los especialistas advierten que una sola pareja de canes y su descendencia pueden generar cientos de nuevos animales en pocos años si no se interviene a tiempo.
Beneficios que van más allá del control
Además del control poblacional, la esterilización ofrece beneficios directos a la salud de las mascotas, reduciendo la incidencia de tumores, infecciones y comportamientos agresivos o de marcaje.
Para los quiteños, el acceso a este procedimiento se ha facilitado a través de turnos digitales, aunque la demanda sigue superando la capacidad operativa de los centros municipales.
En este 2026, el enfoque de las autoridades y colectivos ciudadanos es claro: educar para no abandonar. La esterilización se ratifica como la única vía ética y sostenible para que Quito logre ser una ciudad verdaderamente amigable con los animales, garantizando que cada mascota tenga un hogar digno y reduciendo la presión sobre los refugios que hoy operan al límite de su capacidad.
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