Campaña de vacunación olvida a muchos adultos mayores

Las personas mayores tienen prioridad en las campañas de vacunación contra el COVID-19 en todo el mundo, y cientos de miles pasan horas online, cuentan con la ayuda de sus hijos y viajan horas a farmacias lejanas en un intento desesperado por recibir la inyección.

Pero un número no calculado de ellas queda rezagadas porque son demasiado débiles o pobres para defenderse.

Sectores vulnerables

La urgencia de llegar a este sector vulnerable está creciendo a medida que gente de otras edades y sectores adquieren prioridad.

Corre el tiempo y muchos estados están vacunando a personas de 55 años, entonces las ONG, iglesias y organizaciones de beneficencia tratan de hallar a los mayores aislados y hacer que los vacunen antes de que deban competir con un sector más grande.

El extremo desequilibrio entre la oferta y la demanda de vacunas en casi todo Estados Unidos significa que la obtención de la vacuna es un juego de azar.

En Oregon se cree que hay 750.000 mayores de 65 años y la demanda es tan alta que la asignación semanal de dosis en Portland se agota en menos de una hora.

Los más vulnerables son olvidados

En medio de semejante frenesí, la campaña aquí y en otras partes ha beneficiado a personas mayores más sanas “que pueden subir a sus autos en cualquier momento y manejar durante dos horas”, mientras que las personas más vulnerables son olvidadas, dijo James Stowe, director de servicios para mayores de una asociación de gobiernos municipales en la zona de Kansas City.

“¿Por qué no eran el blanco de nuestros esfuerzos, el meollo de lo que queríamos hacer? ¿Por qué no incluyeron a este grupo desde el comienzo mismo?”, dijo en referencia a los sectores más vulnerables.

Algunos de los adultos mayores que no han sido vacunados están tan desconectados que ni siquiera saben que les corresponde.

Otros lo saben, pero por carecer de internet ni siquiera saben cómo inscribirse y además no pueden ir a la cita, de manera que ni siquiera lo intentan.

Otros padecen trastornos de salud que les imposibilitan salir de sus casas o tienen tanto miedo al contagio que prefieren no vacunarse antes que salir a la calle.

AP