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Jugar fútbol, una alegría para los niños tras los terremotos en Venezuela

Un entrenador convirtió un campamento de damnificados en una cancha improvisada para ayudar a decenas de niños a sobrellevar la tragedia.

Niños jugaron fútbol en un campamento de damnificados en La Guaira

AFP

Autor

Catia La Mar, Venezuela. AFP

Actualizado:

30 jun 2026 - 15:41

"¿Qué queremos jugar nosotros?", pregunta Juan Cordero para animar a un grupo de niños que quedaron sin casa tras los terremotos en Venezuela.

"¡Fútbol!", responden a coro las voces infantiles al tiempo que arrancan en carrera entre carpas y ambulancias.

Albañil y entrenador de fútbol en el semillero para la categoría de ocho a 12 años, Cordero busca ahora alegrar a los niños que llevan días a la intemperie en el estacionamiento de una farmacia en Catia la Mar, una localidad devastada por el doble sismo.

"Sin empujadera (empujones). Esto es como si estuviéramos jugando fútbol, marcamos uno a uno", instruye el deportista de 45 años a los pequeños que corren en círculos en el improvisado campamento.

Aledaña al aeropuerto internacional que quedó parcialmente destruido, Catia la Mar es una de las zonas del costero estado La Guaira más afectadas por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del 24 de junio que han causado más de 1.700 muertos.

Cordero quedó en la calle como otros miles que perdieron sus viviendas en los terremotos que arrasaron manzanas completas.

Lo primero que pide son artículos deportivos para los niños. "Todos (son) hijos míos", dice tierno y bromista.

"Hay muchas (cosas) que uno quisiera decir o pedir, como la vida. Pero bueno, que me ayuden con materiales deportivos (...) con lo que se trabaja en el fútbol", dice. "Esto lo estamos haciendo por ellos para que se despejen la mente", explica.

Perdió a su hermana y a varios de sus vecinos. "Yo no estoy pidiendo ni real (dinero), ni nada", señala. Espera que les donen balones para jugar fútbol, chalecos, conos y zapatillas para los niños del semillero.

Más de 58.000 edificios resultaron dañados o destruidos por los terremotos, según una evaluación preliminar de datos satelitales realizada por investigadores estadounidenses.

La situación en el estado La Guaira, cercano a Caracas, es catastrófica. Cientos duermen en las calles. 

Otros escarban día y noche entre montañas de escombros en busca de sus muertos para enterrarlos. La esperanza de hallar sobrevivientes prácticamente se desvanece.

"Vuelta, vuelta, vuelta, vuelta", grita a todo pulmón Cordero para animar a los niños a correr en círculos. "Agarren al doctor", dice a los pequeños que se lanzan entre risas a abrazar a uno de los médicos voluntarios.

La esposa de Cordero, que sufrió heridas, descansa en una carpa improvisada mientras él juega con los niños. Sus tres hijos lo acompañan. "Vamos paso a paso, ahora a vivir un día a la vez", se consuela.