De El Salvador a Ecuador: ¿pueden las megacárceles frenar al crimen organizado?
Un análisis profundo sobre El Encuentro en Santa Elena, el modelo de máxima seguridad en la región y los retos de la seguridad penitenciaria.

De lunes a Lunes
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Actualizada:
07 sep 2026 - 21:18
El modelo de las cárceles de máxima seguridad ha ganado terreno de manera acelerada en América Latina a raíz de la estrategia implementada por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, para combatir a las pandillas.
Siguiendo esta tendencia regional, Ecuador incorporó el esquema con la construcción del Encuentro, un complejo penitenciario situado en una zona rural de la provincia de Santa Elena destinado exclusivamente a personas catalogadas de alta peligrosidad.
Infraestructura, capacidad y tecnología de control en El Encuentro
El modelo de las cárceles de máxima seguridad tomó fuerza en América Latina a partir de la estrategia aplicada por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, contra las pandillas.
Ecuador también incorporó esta estrategia con la construcción de El Encuentro, una prisión ubicada en una zona rural de Santa Elena y destinada a personas consideradas de alta peligrosidad.
Según la información presentada en De Lunes a Lunes, El Encuentro fue construida entre junio de 2024 y noviembre de 2025. El complejo ocupa unas 37 hectáreas, cuenta con una muralla de aproximadamente nueve metros y seis torres de vigilancia.
Además, existe un perímetro de 2,5 kilómetros alrededor de la prisión con restricciones de circulación y controles militares.
La cárcel tiene cinco pabellones de máxima seguridad, cada uno con 40 celdas, y una capacidad total para 800 internos.
Hasta febrero de 2026 había 635 presos distribuidos en cuatro pabellones, mientras que durante el programa se mencionó una cifra posterior de 668 internos.
El sistema contempla controles de ingreso con escáneres, rayos X, detectores de metales y revisiones corporales.
Aislamiento y control dentro de la prisión
El funcionamiento de El Encuentro está basado principalmente en el aislamiento y el control de las comunicaciones.
Las personas privadas de libertad tienen visitas restringidas, alimentación dentro del centro y audiencias judiciales que se realizan preferentemente por videoconferencia.
Por sus pabellones han pasado personas de alto perfil como Pablo Muentes, Jorge Glas, José Serrano, Aquiles Álvarez y cabecillas de organizaciones criminales.
En el programa se señaló que se han presentado más de 70 acciones de habeas corpus, en las que aparecen denuncias relacionadas con presuntos malos tratos, problemas de salud y amenazas.
El debate también incluyó la situación de personas que aún no tienen una sentencia firme y que fueron trasladadas al centro.
Para la representante de la Comisión de Seguridad de la Asamblea, Inés Alarcón el objetivo es impedir que las organizaciones criminales mantengan sus operaciones desde las cárceles.
Otro de los criterios mencionados para decidir quién ingresa a El Encuentro es el riesgo de fuga o de reorganización criminal, además de la necesidad de preservar la seguridad de determinados internos.
¿Cómo se mide si El Encuentro funciona?
Uno de los principales puntos de discusión es cómo determinar si una cárcel de máxima seguridad cumple su objetivo.
Durante el programa se mencionaron cero motines, cero alteraciones graves del orden y cero enfrentamientos en El Encuentro.
Los especialistas, sin embargo, señalaron que esos datos no permiten por sí solos determinar si la prisión redujo la criminalidad fuera de sus instalaciones.
También se recordó que en 2025 se registraron 1 220 muertes dentro del sistema penitenciario, según el dato expuesto en el programa.
La discusión, por tanto, se extiende al funcionamiento del resto de cárceles y al control que el Estado mantiene sobre ellas.
El debate también llegó a Colombia. En Medellín se construye una cárcel con capacidad para 1 339 personas, principalmente detenidos que todavía no tienen sentencia.
El secretario de Seguridad de esa ciudad, Manuel Villa Mejía, explicó que las estaciones policiales tienen capacidad para unas 600 o 700 personas, pero actualmente albergan alrededor de 1 300 detenidos.
La obra registra un avance del 35% y se prevé que esté lista durante el primer semestre de 2027.
Villa señaló que una cárcel de alta seguridad no es la única herramienta para combatir a las organizaciones criminales, pero puede impedir que quienes están detenidos continúen participando en actividades delictivas desde prisión.
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