¿Por qué bajas el volumen de la radio al estacionar?

Un considerable número de conductores suele bajar el volumen de la radio al estacionar o al buscar una lugar para parquearse.

Esta singular costumbre tiene una explicación: no todos podemos hacer dos cosas a la vez si estas requieran toda nuestra atención.

Es probable que nunca antes te hayas hecho esta pregunta, pero seguro que te sientes identificado o sabes de alguien que lo haga.

Muchos conductores bajan el volumen e incluso solicitan a sus pasajeros no hablar.

Psicólogos afirman que la música forma parte de nuestras vidas prácticamente desde que nacemos y es muy difícil ignorarla.

De esto parte ese instinto de bajar el volumen cuando vamos a realizar una maniobra de cierta dificultad.

Experto

En su libro Thinking fast and slow, Daniel Kahneman, ganador de un premio Nobel, indica que estacionar requiere de un pensamiento lento que necesita mucha racionalidad.

Por ello, consume más recursos y energía y de forma automática, se dejan de realizar otro tipo de actividades, como escuchar la radio.

El experto menciona que somos capaces de caminar rápido y hablar a la vez, pero si en ese momento alguien nos pide que calculemos 23 por 78, seguramente dejaremos de caminar.

¿Y los que no lo hacen?

Pero, ¿qué pasa con aquellos conductores que sí que son capaces de estacionar con la música puesta?

La causa está en que con el tiempo, el cerebro es capaz de automatizar los movimientos.

Entonces, esta situación se puede dar en aquellas personas que están muy habituadas a estacionar el auto.

“Lo que tenemos en la mente viene de dos vías: a lo que atendemos voluntariamente y lo que capta nuestra atención de forma automática, como un estímulo peligroso o inesperado”, explica Manuel Martín-Loeches, profesor titular de Psicobiología de la Universidad Complutense de Madrid y coordinador del área de Neurociencia Cognitiva.

En esta segunda vía estaría también la música, que es muy atractiva para nuestro cerebro ya que somos una especie muy musical, que desde el nacimiento disfruta de oírla y sentirla sin necesidad de aprendizaje.

“Esto se explica porque gran parte del circuito cerebral de la música coincide con el del lenguaje, otro instinto muy humano”, apunta Martín-Loeches.

Fuente: elpais.es