Las viejas miserias del Real Madrid reaparecen tras su denuncia arbitral de Vinicius
El derbi perdido antes el Atlético de Madrid deja dudas sobre varias apuestas del Real Madrid, más allá de su queja por el arbitraje.

Vinicius Jr. y José Mourinho durante el derbi entre Real Madrid y Atlético de Madrid en el Metropolitano.
Reuters
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Actualizada:
23 sep 2026 - 16:36
El centro del campo y la delantera que alineó José Mourinho el domingo en el Metropolitano fue exactamente la misma que la de hace un año en el mismo estadio, la que formó Xabi Alonso y que recibió aquel doloroso 5-2: Tchouameni, Valverde, Güler, Bellingham, Vinicius y Mbappé.
El dato, lejos de ser una casualidad, ilustra el empeño de la política deportiva del Madrid por una plantilla y una serie de jugadores. El fútbol desplegado por el equipo en ambos encuentros, sin embargo, simboliza la falta de resultados de esta apuesta en la que la entidad lleva mucho tiempo insistiendo.
Más allá de la comprensible queja respecto a la actuación arbitral, sobre la que el club insistió este lunes, la tarde de domingo en el distrito de San Blas, durante los 50 minutos que el partido transcurrió en igualdad numérica, volvió a dejar en entredicho a varios de los hombres señalados como claves desde las oficinas.
Huijsen (el defensa más caro, 62,5 millones de euros) se mostró de nuevo poco fiable en un encuentro de máxima exigencia y cometió el penalti que desmontó a los blancos.
El centro del campo formado por los peleados Valverde y Tchouameni siguió sin ser capaz dos años después de imponer un plan de juego.
Simeone no dudó en hurgar por su banda para hacer daño al Madrid.
La cita del Metropolitano profundizó todavía más en las dudas sobre la plantilla, pero ningún caso representa mejor el extravío general que el de Vini, que en los últimos cuatro choques (Inter, Rayo, Elche y Atlético) solo ha sumado cuatro regates.
El técnico portugués siempre ha defendido a Vinicius en público y su grupo de trabajo trata de cerrar filas con ese mensaje, pero sus decisiones también hablan por él.
Lo ha relevado en estos cuatro duelos recientes y cada vez antes. Este domingo, lo mandó al banquillo de pensar sin llegar a la hora de juego, antes que nunca en una cita de este tamaño.
Su banda la ocupó Yan Diomande, muy activo en el tiempo que le tocó (cuatro regates), igual que el pasado martes en Elche (siete quiebros completados en toda la noche, que volvió a terminarla por la izquierda).
Mou, que no ha emprendido ninguna revolución, ha intentado mimar de palabra al brasileño, pero dentro del tono suave lo ha apremiado a ser decisivo con goles, no solo con asistencias (suma tres).
De momento, solo ha metido un tanto, a puerta vacía en la segunda jornada. Y a la vuelta del parón le espera otro juicio del Bernabéu, donde se le puede añadir el recargo popular por el caso de las camisetas de Ceuta, igual que a Mbappé.
El francés, que lleva el 18% de sus dianas en clásicos, derbis, eliminatorias europeas y finales (17 de 94), completó una tarde a la sombra del Metropolitano.
Desabastecido de pases, no se fabricó él sus ocasiones y desapareció.
De la conexión con el galo se ocupa, sobre todo, Güler, que se presentó en la cita como el máximo generador de ocasiones del Madrid (28 en seis partidos) y abandonó el césped del Metropolitano con solo una.
La vigencia física del Atlético redujo su influencia al mínimo.
El técnico luso ya advirtió en los días previos de que el turco no es intocable para él (no ha terminado ningún encuentro) y usó su clásico lenguaje para situarlo en el mapa: ahora no lo ve como un jugador “top, top, top”, sino “top, top”.
La suma de todos los factores desembocó el domingo en la cifra de goles esperados más baja de la temporada blanca (0,32), un dato raquítico que no solo se explica por la inferioridad numérica a partir del minuto 50.
Álvaro Arbeloa hablaba hace unos meses al vestuario de la película El día de la marmota, por la recurrencia en los errores y dejación de funciones, el punto donde vive atrapado el Madrid desde que en agosto de 2024 Carlo Ancelotti avisara de los agujeros de juego y actitud que amenazaban el buen funcionamiento.
Los seis puntos de desventaja respecto al Barcelona (el clásico del Camp Nou es dentro de tres jornadas), el pobre juego en la primera parte del derbi, las desconexiones del equipo en los encuentros anteriores y el alarmante rendimiento de Vinicius encienden, ahora sí, el reloj de las decisiones de Mou, que este domingo volvió a recurrir a su viejo recetario: un planteamiento conservador en una cita espinosa.
El técnico, que prolongó en público su discurso de buenas palabras a los jugadores, se unió nada más terminar el partido a la denuncia institucional contra la labor arbitral de Ortiz Arias y Trujillo Suárez, y todo el estamento, en la que este lunes abundaba la entidad.
Es la protesta que asoma tras las reiteradas grietas de juego del Madrid.
Contenido publicado el 21 de septiembre de 2026 en El País, ©EDICIONES EL PAÍS S.L.U.. Se reproduce este contenido con exclusividad para Ecuador por acuerdo editorial con PRISA MEDIA
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