El DT que renunció porque ya entrenó a Messi, 'el mejor jugador del mundo'
Conozca la historia de Lionel Messi antes del Mundial 2026. Desde su infancia en Rosario hasta el técnico que renunció al ver su talento.

Lionel Messi en las categorías infantiles del club Newell's Old Boys
Asociación Rosarina de Fútbol.
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Actualizado:
14 may 2026 - 10:48
A los 12 años Lionel Messi terminó con la carrera de su primer entrenador. Enrique Domínguez renunció en 1999 al club infantil Malvinas Argentinas, de la ciudad de Rosario, porque "ya había entrenado al mejor jugador del mundo".
Si se escribe en Google Maps "Estado de Israel 525, Rosario, Argentina", la respuesta es unívoca: "Casa natal de Leo Messi", el astro que a los 38 años se alista para firmar un nuevo récord, el de participar en seis mundiales.
Es una calle irregular de un barrio de trabajadores al sur de la ciudad portuaria levantada a orillas del río Paraná, el segundo curso de agua dulce más largo de Sudamérica.
Allí vivía la familia Messi cuando el 24 de junio de 1987 nació el tercero de cuatro hermanos, actual estandarte de la Argentina que defenderá el título en el Mundial 2026, del 11 de junio al 19 de julio.
La vivienda deshabitada es una suerte de santuario pagano.
En la reja de entrada cuelga una bandera colombiana que revela el carácter transnacional del ídolo: "Leo, tu grandeza traspasa banderas, gracias por tanto fútbol y tanta magia. Atentamente, un colombiano agradecido".
A pocos metros de allí nació Walter Barrera, amigo de infancia de Leo, ahora de 39 años. Se conocen desde bebés y vivían a dos casas de distancia.
Desde entonces era claro que el destino de Messi era el fútbol.
"Desde cuando era chico sabíamos que él iba a jugar en algún lado, era un animal. Lo veías jugando de pibe y decías 'paráaa' (increíble)", cuenta Walter.
"Traviesos, pero sanos"
El amigo de aventuras de Leo recuerda cómo probaban distintos deportes en las calles: rugby, béisbol, fútbol-tenis. Y también cómo en ocasiones hacían enfurecer a los militares en su afán por llegar a la escuela.
"Cortábamos los alambres del Batallón 121 para cruzar por el medio del predio y cortar camino al colegio, y nos corría algún militar que estaba de guardia", rememora a la AFP entre risas Walter, aunque enseguida aclara: "Éramos bastante traviesos, pero sanos".
Andrea Sosa es ahora una docente jubilada, pero en 1997 daba matemáticas en quinto y sexto grados en la escuela General Las Heras, a pocas cuadras de la vivienda de los Messi.
Dice a la AFP que a Lionel "le gustaba salir al recreo corriendo para jugar a la pelota con lo que hubiera: la armaban con papel, medias, tapitas (de gaseosa)". La Pulga, como le decían de niño por su contextura física, se destacaba por su velocidad y habilidad.
Quienes lo vieron jugar a los ocho años aseguran que hacía lo mismo que hizo luego, cuando el mundo lo descubrió en el Barça a partir de 2004.
En la memoria de Domínguez, su primer entrenador, "lo que hace Leo hoy en una cancha de primera división, lo que hace en un Mundial, lo hacía a los 12 años".
"Lo sabía todo"
Tras un paso por el club Abanderado Grandoli, Messi fue a probar suerte a Malvinas Argentinas, las categorías infantiles del club Newell's Old Boys, del que es hincha.
"Arrancamos en 1999 con Leo (...) y para mí fue un regalo de Dios", recuerda Domínguez, de 72 años. "Una vez me preguntaron '¿qué reconoce usted de lo que le enseñó cuando le ve jugar a Leo?'. Nada, porque no se le podía enseñar nada, él lo sabía todo".
Cuando dejó de entrenarlo ese mismo año le comunicó al coordinador del club su renuncia: "Cuando dije que había entrenado al mejor jugador del mundo, me quedé corto: para mí es el mejor jugador de la historia".
La economía familiar de los Messi a finales del siglo pasado no era la mejor.
Adrián Coria fue técnico de Leo en su paso a la cancha grande en Newell's, luego se reencontró con él en el Barcelona y en la selección argentina como ayudante del DT Gerardo Martino. Recuerda que Jorge Messi llevaba a su hijo a entrenar con un gran esfuerzo.
Tenían "un Renault 12 que estaba medio hecho pedazos" y a veces decía que ignoraba si al día siguiente volvería "porque no tenía para la nafta (gasolina)", cuenta a la AFP.
Jorge había perdido el empleo y la cobertura de salud cuando le descubrieron a su hijo un problema de crecimiento que requería un tratamiento costoso.
"En ese momento Leo regalaba 40 centímetros de estatura con el resto de sus compañeros y 15 kilos. ¿Sabés lo que es eso para un jugador? Terrible", señala Coria.
Pero él ya "sabía lo que quería en su vida: quería ser futbolista, quería ser el mejor".
Con la promesa de que lo ayudarían a resolver su problema de crecimiento, Messi dejó Newell's y se incorporó al club catalán en 2000, con solo 13 años.
El resto es historia conocida.
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