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Embalse de Mazar acentúa su caída y queda a menos de 10 metros del nivel crítico

El embalse de Mazar cayó a los 2.125 m.s.n.m. este domingo 11 de octubre, situándose a solo 10 metros de su límite mínimo de operación.

La escasez de lluvias se evidencia en la acelerada disminución del nivel de agua (cota) en el embalse de la represa Mazar, que alimenta al complejo hidroeléctrico Paute-MolinoFotos:API

API

Autor

Redacción Teleamazonas.com

Actualizado:

11 oct 2026 - 13:10

Según los registros oficiales de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec Sur), la cota del embalse de Mazar continuó su descenso hasta situarse en los 2 125 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.). Esta cifra representa el nivel más bajo registrado en todo el 2026 y enciende las alarmas en el sector energético.

Con este nuevo registro, la principal reserva de agua del país se ubica a tan solo 10 metros de su límite mínimo de operación segura, fijado en los 2.115 m.s.n.m. 

Ingresar a esa zona de riesgo obligaría a los técnicos a detener de manera preventiva la operación de las turbinas para evitar daños severos en los equipos por el arrastre de aire y sedimentos, lo que dejaría fuera de servicio a uno de los pilares fundamentales del suministro eléctrico nacional.

El deterioro del embalse se ha acelerado de forma drástica en el último trimestre. A finales de julio, Mazar lucía completamente lleno con una cota de 2 153,32 m.s.n.m., lo que significa que en poco más de dos meses ha perdido más de 28 metros de profundidad. 

Aunque el promedio diario de pérdida se estimaba entre 0,8 y 0,9 metros, en las últimas jornadas la velocidad del descenso superó los 1,5 metros al día debido a la falta casi absoluta de caudales de ingreso.

La vulnerabilidad de Mazar se agravó durante el fin de semana tras las complicaciones operativas registradas en la central Coca Codo Sinclair. 

Al verse obligada esta última a reducir drásticamente su generación por la alta concentración de sedimentos en el río Coca, el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) debió exigir una mayor producción al complejo Paute Integral —integrado por Mazar, Molino y Sopladora—, acelerando el vaciado de la reserva del sur.

Analistas y gremios del sector energético, entre ellos la Cámara de Energía, advierten que el margen de maniobra se agota con rapidez.

 Al ritmo actual de consumo y de no registrarse lluvias significativas en las cuencas del Austro y el Oriente, la cota crítica de los 2.115 m.s.n.m. podría alcanzarse hacia la tercera semana de octubre, lo que obligaría a reconfigurar de manera drástica el esquema de abastecimiento para todo el territorio ecuatoriano.

Por su parte, las autoridades apuestan a las medidas de contención para frenar el desgaste del reservorio. 

Las restricciones operativas impuestas al sector industrial y los planes de desconexión programada buscan reducir la demanda global con el objetivo de preservar el volumen remanente y lograr que las reservas de agua alcancen hasta el mes de diciembre, cuando se proyecta una leve mejoría en los caudales fluviales.

El panorama para los próximos días dependerá exclusivamente del comportamiento del clima en la región andina y de la efectividad de los racionamientos. 

Mientras el país monitorea hora a hora el nivel de Mazar, la urgencia por recuperar la generación térmica de respaldo y garantizar la estabilidad del sistema interconectado se convierte en la máxima prioridad para evitar un impacto mayor en las actividades productivas y de la ciudadanía.