Por riesgos a la salud clausuran fábrica de cosméticos en Quito
Un operativo de control terminó con el cierre inmediato de una fábrica de productos de uso cosmético diario en condiciones alarmantes.

Clausuran laboratorio de cosméticos en Quito
Pixabay
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Actualizada:
20 abr 2026 - 10:32
La Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa) encendió las alertas tras clausurar un laboratorio de cosméticos en Quito.
El lugar, ubicado en la zona industrial de la autopista General Rumiñahui, operaba con múltiples fallas que ponían en riesgo la salud de quienes compraban sus productos.
Durante la inspección, los técnicos encontraron un escenario lejos de lo esperado para este tipo de industria.
En ese sitio se elaboraban artículos de uso cotidiano como shampoo, cremas corporales, jabón íntimo, vaselina y quitaesmalte, pero sin cumplir normas básicas de seguridad.
Fallas graves en el manejo y control
Uno de los principales problemas fue la falta total de documentos clave. No había registros de capacitación del personal, ni procesos claros de producción, limpieza o sanitización. Es decir, no existía control sobre cómo se hacían los productos.
Además, el personal trabajaba sin funciones definidas y sin respaldo técnico. Esto significa que cualquier error en la fabricación podía pasar desapercibido, aumentando el riesgo para los consumidores.
Instalaciones en mal estado y riesgo de contaminación
Las condiciones físicas del lugar también eran preocupantes. Se detectaron paredes húmedas, pisos con grietas y suciedad acumulada, lo que dificulta mantener espacios limpios y seguros.
En el área de producción había equipos deteriorados, con corrosión y residuos visibles. Este tipo de fallas puede provocar contaminación directa en los productos que luego llegan al mercado.
A esto se sumó el desorden general: recipientes sin etiquetas, materias primas mezcladas y productos caducados almacenados sin control. Todo esto evidencia una operación sin normas claras.
Mezcla peligrosa de productos y falta de higiene
Uno de los hallazgos más críticos fue la mezcla de actividades. En el mismo espacio se elaboraban cosméticos, productos de limpieza doméstica e incluso se almacenaba alimento para animales.
Esta práctica favorece la contaminación cruzada, es decir, que sustancias peligrosas pasen de un producto a otro. También se encontraron artículos colocados directamente en el piso o pegados a las paredes.
El personal tampoco contaba con equipos de protección adecuados, y no existía un manejo técnico de los desechos. No había separación de residuos ni protocolos de eliminación segura.
Finalmente, las autoridades detectaron que no había control de calidad ni trazabilidad. Esto impide saber de dónde viene cada producto o si cumple estándares mínimos de seguridad.
Ante este panorama, Arcsa ordenó la clausura inmediata del laboratorio como medida preventiva.
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