Autocuidado desde la infancia: La clave fundamental para una vejez con salud
Los hábitos saludables adquiridos en la niñez influyen directamente en la salud durante toda la vida.

Cómo el autocuidado en la niñez define el futuro en la tercera edad
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Actualizada:
25 jul 2026 - 07:00
El autocuidado no se limita a acudir al médico cuando aparece un problema de salud. Consiste en adoptar hábitos cotidianos que permitan prevenir enfermedades, reducir riesgos y conservar la autonomía a lo largo de la vida.
Especialistas recuerdan que decisiones como alimentarse de forma equilibrada, dormir lo suficiente, mantenerse activo y asistir a controles médicos periódicos tienen un impacto directo en el bienestar presente y futuro.
La infancia es clave para formar hábitos saludables
La niñez es una de las etapas más importantes para desarrollar conductas que acompañarán a las personas durante toda su vida.
Entre ellas están la alimentación balanceada, la actividad física, la higiene, la vacunación, la protección frente al sol y el uso responsable de los medicamentos.
Además de estas prácticas, la educación en salud también juega un papel importante. Comprender la importancia de completar un tratamiento o reconocer señales de alerta permite que las familias tomen decisiones oportunas.
El bienestar se construye con decisiones diarias
La doctora Alexandra Vega, gerente médica y de farmacovigilancia de Genfar, sostiene que el autocuidado comienza cuando cada persona asume que su salud también depende de las decisiones que toma todos los días.
Según la especialista, los hábitos diarios son determinantes para mantener una buena calidad de vida y prevenir complicaciones que pueden aparecer con el paso de los años.
Mantener la independencia durante la vejez
En los adultos mayores, el autocuidado adquiere un objetivo adicional: conservar la independencia el mayor tiempo posible. Permanecer activo física y socialmente, mantener vínculos familiares y cumplir correctamente los tratamientos médicos son algunas de las recomendaciones.
Los especialistas también señalan que el acompañamiento de familiares y cuidadores debe enfocarse en apoyar a las personas mayores sin reemplazar las actividades que aún pueden realizar por sí mismas.
Uso correcto de medicamentos y prevención de accidentes
Otro aspecto fundamental es el uso adecuado de los medicamentos. Respetar las dosis, cumplir los horarios indicados, finalizar los tratamientos y conservar los fármacos en sus envases originales contribuye a mejorar la seguridad del paciente.
En el caso de los adultos mayores que viven solos, herramientas como alarmas en el celular o recordatorios pueden ayudar a evitar olvidos y mejorar la adherencia a los tratamientos.
Los jóvenes y adultos conectados no solo “googlean” lo que sienten: comparan fuentes, revisan redes sociales, preguntan, leen etiquetas y esperan contenidos cercanos y comprensibles que les ayuden a actuar con más criterio y menos ansiedad. En ese nuevo escenario, el principal reto del autocuidado ya no es solo el acceso a soluciones, sino el acceso a información clara, confiable y útil para decidir mejor.
La necesidad de contenidos simples y comprensibles se refleja también en el uso de productos de autocuidado. Aunque el 90% afirma leer el etiquetado de los medicamentos de venta libre, el 15% no sigue las indicaciones porque no comprende el contenido del inserto. Además, alrededor del 30% de las personas acude al médico únicamente cuando sus síntomas ya son graves, reduciendo las oportunidades de prevención y atención temprana.
Heacleff Gutierrez, Science Head para Cono Sur, Centroamérica, la región Andina y Caribe de Opella, señala que "el desafío no es evitar que las personas busquen información sobre su salud, sino ayudarlas a encontrar contenidos claros y confiables que les permitan tomar decisiones responsables".
Adecuar el hogar ayuda a reducir riesgos
El entorno también forma parte del autocuidado. Los especialistas recomiendan mejorar la iluminación de la vivienda, retirar obstáculos, instalar barras de apoyo en baños y escaleras y utilizar superficies antideslizantes para disminuir el riesgo de caídas.
Estas medidas benefician especialmente a adultos mayores, aunque también ayudan a prevenir accidentes en niños, quienes por su etapa de desarrollo presentan mayor riesgo de sufrir caídas.
Promover la prevención desde edades tempranas
Fomentar hábitos saludables desde la infancia permite construir una cultura de prevención que se mantiene durante toda la vida.
La combinación de alimentación adecuada, ejercicio, controles médicos y educación en salud favorece un envejecimiento activo y una mejor calidad de vida.
Los especialistas coinciden en que el bienestar no depende únicamente del sistema de salud, sino también de las decisiones cotidianas que cada persona adopta para cuidar de sí misma.
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