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El Madrid abre expediente a Tchouameni y Valverde por pelea que acabó con uruguayo en el hospital

El segundo episodio del enfrentamiento entre ambos sube la tensión de un vestuario para el que la directiva prepara una “pequeña revolución” tras la segunda temporada en blanco del equipo

Aurélien Tchouameni y Federico Valverde, durante el partido de liga contra el Girona, el 10 de abril en Madrid.

Denis Doyle (Getty Images)

Autor

David Álvarez - Madrid

Actualizado:

11 may 2026 - 15:59

Si se adopta un registro bíblico, puede decirse que el Real Madrid emite señales de fin de los tiempos de manera cada vez más intensa.

“Se levantará nación contra nación y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos”, relatan los evangelistas.

En Valdebebas el proceso de implosión que viene gestándose durante meses reventó este jueves, cuando Federico Valverde terminó en el hospital después de una trifulca con Aurélien Tchouameni continuación de la que habían mantenido el día anterior.

El club abrió este jueves sendos expedientes disciplinarios a los jugadores que podrían desembocar en sanciones tanto económicas como disciplinarias y laborales.

El uruguayo sufre un traumatismo creanoencefálico que le tendrá dos semanas de baja.

Las hostilidades comenzaron en el partidillo del entrenamiento del miércoles.

Valverde, segundo capitán del equipo, se empleó con una energía desbocada en una serie de entradas insistentes a Tchouameni, según fuentes con acceso a Valdebebas.

Cuando terminó la práctica, el uruguayo no se había enfriado y esperó al francés para continuar la disputa, que se prolongó en el vestuario, donde finalmente se extinguió. Aunque solo de manera provisional.

Algunos de los presentes pensaron que el asunto había quedado cerrado, pero el Madrid tenía este jueves una nueva sesión de trabajo para preparar el clásico del domingo en el Camp Nou (21.00, Movistar), y a Valverde no se le había esfumado el calentón con su compañero.

Pese a lo sucedido el día anterior, Arbeloa los colocó en equipos rivales en el partidillo y el uruguayo volvió a dirigir su violencia hacia el francés. Como el miércoles, la disputa se alargó hasta el vestuario.

Allí forcejearon y Valverde se escurrió y se golpeó la cabeza contra la mesa situada en el centro de la estancia, según varias frentes presentes en la ciudad deportiva.

El jugador publicó horas más tarde un comunicado en Instagram que seguía esa versión: “En ningún momento mi compañero me ha pegado y yo tampoco lo he hecho”, escribió.

“Lo siento. Lo siento de corazón porque me duele la situación, me duele el momento que estamos pasando. El Madrid es una de las cosas más importantes de mi vida y no puedo ser ajeno. El resultado es una acumulación de cosas que terminan en una pelea sin sentido perjudicando mi imagen”.

Llega a ese punto después de varios párrafos en los que primero se ocupa de quejarse de los filtradores: “En un vestuario normal estás cosas pueden suceder y se zanjan entre nosotros mismos sin que salga a la luz. Evidentemente acá hay alguien detrás que corre demasiado rápido con el cuento”.

Los médicos del club le practicaron una primera cura todavía en las instalaciones de Valdebebas, con Arbeloa presente en la sala donde le pusieron varios puntos al capitán, que se encontraba conmocionado. 

Después, uno de los doctores acompañó al uruguayo al hospital para la revisión prescrita en el protocolo de contusiones en la cabeza.

Alertado por la gravedad de la situación, el director general ejecutivo, José Ángel Sánchez, convocó a los futbolistas a una reunión urgente.

Alguno, como Dani Carvajal, tuvo que dar media vuelta y regresar a la ciudad deportiva, que ya había abandonado después de terminar el programa de recuperación de su lesión, una fisura en un dedo del pie derecho.

Las peleas entre Valverde y Tchouameni han supuesto el estallido final de un proceso de degradación interna que se ha acelerado esta semana.

El martes por la tarde una fuente anónima (“entorno”) que actuaba en nombre de su futbolista mejor pagado, Kylian Mbappé, envió un comunicado a la agencia AFP para decir que se habían malinterpretado las vacaciones con su pareja y defender su “implicación” con el club.

Esa misma noche Álvaro Carreras publicó en Instagram otro comunicado en el que confirmaba que Rüdiger le había pegado unas semanas antes en el vestuario, algo por lo que el alemán se disculpó, y en el que también defendía su propio “compromiso”.

Y luego, el miércoles y el jueves, las peleas que terminaron con Valverde en el hospital.

El vacío de títulos por segunda temporada consecutiva que está a punto de certificarse ha aflorado las tensiones y divergencias en el vestuario.

Desde la Champions de 2024, la convivencia se ha deteriorado en un grupo en el que hay futbolistas que no se hablan desde hace meses, y donde un grupo enfrió al extremo su relación con Xabi Alonso y otro lo ha hecho ahora con Álvaro Arbeloa, según varias fuentes con acceso al vestuario.

El decepcionante rendimiento deportivo y la descomposición de un vestuario que en su momento recibió de Carlo Ancelotti el sello de “muy sano”, tienen desde hace semanas a la directiva trabajando en “una pequeña revolución” para la temporada que viene, según varias fuentes conocedoras de los planes.

Consideran que la situación no se endereza únicamente con la llegada de un nuevo entrenador, algo que dan por descontado, sino que requiere salidas y entradas de futbolistas.

En realidad, lo que describen como pequeña revolución bien podría no ser tan pequeña, ya que las mismas fuentes creen que es necesario “algo que se note”.

Han detectado carencias tanto futbolísticas como de liderazgo y madurez.

Desde diversos niveles del club han observado con inquietud y disgusto actitudes indolentes de algunos de los jugadores más jóvenes, incluso algún recién llegado.

Les ha preocupado la caída de compromiso profesional, los egos disparados sin respaldo de éxitos en el campo y también el desdén con el que ciertos jugadores han reaccionado ante malos resultados.

Empleados con más años de recorrido han echado de menos los estándares de exigencia, competitividad y compromiso de los pesos pesados que se han ido estos últimos años: Nacho, Kroos y Modric, por mencionar solo a los más recientes.

El nuevo vestuario, huérfano de figuras de tonelaje, se ha encontrado además con dos cuerpos técnicos en los que han detectado debilidades.

Un nutrido grupo receló desde el principio de la inexperiencia de los ayudantes de Xabi.

Más adelante, la autoridad del técnico quedó minada cuando el presidente, Florentino Pérez, se inclinó por arropar a Vinicius después de su desplante en el primer clásico.

El equipo de Arbeloa contaba aún con menos recorrido en la élite, un argumento usado por algunos futbolistas para explicar su disconformidad con ciertas decisiones.

Se han registrado tensiones con Carvajal, Asencio, Carreras y Ceballos, entre otros.

La vida en una institución con la exigencia extrema del Madrid no es nunca una travesía por aguas perpetuamente tranquilas, pero en el club inquieta la presencia en el vestuario de “varias” personas con interés en que se conozcan los conflictos, según fuentes con presencia habitual en Valdebebas.

A las dificultades de convivencia, suman lo que consideran “traición” a la confianza del vestuario. “Su interés era solo hacer daño”, dicen sobre la difusión del incidente entre Tchouameni y Valverde.

También señalan intereses perniciosos en las críticas a las vacaciones en el sur de Italia de Mbappé con su pareja, la actriz Ester Expósito, durante sus días libres parte del proceso de restablecimiento de su lesión.

El futbolista aterrizó en Madrid pocos minutos antes de que el Madrid comenzara a jugar contra el Espanyol el partido que podría haber certificado el adiós definitivo al título.

Recibió intensas críticas de aficionados madridistas y despertó el malestar de algunos compañeros de vestuario.

Desde el club ven la situación generada alrededor de la estrella como una maniobra dirigida en último término a focalizar la crítica en el presidente, que persiguió su fichaje durante años.

Sin embargo, en los despachos del club no se exime a Mbappé de toda la responsabilidad. También creen que el francés no ha terminado de entender todavía lo que significa ser la piedra angular del Madrid.

Con este panorama de aroma crepuscular, sin alegrías a la vista que llevarse a Cibeles, donde muchas veces se aplazan los problemas, el equipo de Arbeloa ultima su preparación para el clásico del domingo.

Se trata de una cita con mucha trampa para la que Mbappé es duda.

Este jueves pasó pruebas e hizo una parte de trabajo con el grupo.

Si el Madrid no gana en el Camp Nou, se encontrará en medio de la fiesta del Barça para celebrar su segunda Liga seguida, el segundo curso en blanco del Real.

Contenido publicado el 7 de mayo de 2026 en El País, ©EDICIONES EL PAÍS S.L.U.. Se reproduce este contenido con exclusividad para Ecuador por acuerdo editorial con PRISA MEDIA