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Vuelta a España 2026: así es el recorrido, perfil y claves de la etapa 5 entre Falset y Roquetes

Durante el primer tramo de la carrera, la caravana ciclista atravesará un terreno predominantemente llano, pasando por puntos emblemáticos como Deltebre y Amposta.

Ciclistas compiten durante la cuarta etapa de la Vuelta a España 2026, una carrera de 104,8 km entre Andorra la Vella y Andorra la Vella, el 25 de agosto de 2026.

AFP

Autor

Mauricio Bayas

Actualizada:

25 ago 2026 - 22:02

La quinta jornada de La Vuelta a España 2026 se perfila como un escenario de alta tensión táctica a lo largo de sus 173,3 kilómetros de trayecto. Partiendo desde la localidad de Falset, en el corazón de la Costa Daurada, el pelotón emprenderá un viaje con dirección sur que combinará tramos de constante pedaleo con el siempre impredecible factor del viento marítimo a medida que la ruta se aproxime al área de las Terres de l'Ebre.

Durante el primer tramo de la carrera, la caravana ciclista atravesará un terreno predominantemente llano, pasando por puntos emblemáticos como Deltebre y Amposta. Esta sección inicial favorecerá la formación de la escapada del día, permitiendo a los equipos de los velocistas controlar los tiempos y administrar las distancias con relativa comodidad antes de adentrarse en la fase decisiva del trazado.

El punto de inflexión de la jornada llegará en el kilómetro 148,4 con el ascenso al Puerto de Paüls, una dificultad montañosa de tercera categoría con 3,9 kilómetros de longitud y una pendiente media del 6,6%. Situado a tan solo 25 kilómetros de la línea de meta, este puerto se convierte en el trampolín perfecto para los corredores que busquen romper la armonía del pelotón y dejar rezagados a los esprínteres puros.

Tras el rápido descenso desde Paüls, la carrera entrará en una fase de persecución frenética en dirección a Tortosa y Roquetes. La estrechez de algunos pasos urbanos y la alta velocidad de aproximación exigirán una colocación impecable por parte de los trenes de los equipos, donde cualquier descuido o corte en el grupo principal resultará imposible de reparar antes del embalaje final.

El desenlace en Roquetes ofrecerá una llegada exigente y de gran potencia, con un tramo final que pica ligeramente hacia arriba con una inclinación cercana al 1,6%. Esta característica beneficia notablemente a los velocistas con perfil de clasicómano y a los corredores explosivos capaces de sostener un esfuerzo prolongado en metros finales de alta intensidad tras haber superado la montaña.

La quinta etapa promete medir la capacidad estratégica de las escuadras. Será un duelo directo entre la perseverancia de los cazadores de etapas que prueben suerte en el puerto y el trabajo de control de los equipos que busquen sellar la victoria al esprint.