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¿Es el Mundial más político de la historia?; expertos lo analizan en De Lunes a Lunes

Mientras avanza el Mundial, crece el debate sobre la influencia de la política, la diplomacia se analiza en Teleamazonas. 

Andrea Bernal durante en el programa De Lunea a Lunes de este 13 de julio de 2026.

Teleamazonas

Autor

Lizette Abril

Actualizado:

13 jul 2026 - 21:34

Mientras el Mundial de Fútbol aún no termina, una pregunta empieza a instalarse en el debate internacional: ¿se está disputando el Mundial más político de la historia? Ese es ek tema que se analiza este 13 de julio de 2026 en el programa De Lunes a Lunes, en Teleamazonas. 

La discusión abordó temas como la cercanía del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, con el mandatario estadounidense Donald Trump; las restricciones migratorias que afectaron a aficionados, periodistas y delegaciones; las tensiones diplomáticas trasladadas a los estadios y el impacto del nuevo formato del torneo, con 48 selecciones, tres países anfitriones y 16 sedes

"El fútbol se convirtió en una estrategia de poder blando"

Para el excanciller Juan Carlos Holguín, esta Copa del Mundo representa un punto de inflexión en la historia del fútbol, no solo por su organización, sino por el papel que han asumido los Estados.

"Ha sido histórico que muchos países han tomado al fútbol como una estrategia de poder blando", señaló.

Holguín sostuvo que los beneficios de organizar un Mundial no pueden medirse únicamente en términos económicos.

"No puedes analizar un Mundial desde la perspectiva de cuánto dejó tres meses después. Las ganancias son culturales, antropológicas y de posicionamiento internacional".

El exministro también cuestionó el liderazgo de Infantino y consideró que el acercamiento entre la FIFA y actores políticos marca una ruptura respecto al discurso de neutralidad que históricamente ha defendido el organismo.

Además, lamentó que Sudamérica perdiera la oportunidad de organizar de forma íntegra el torneo como una herramienta de integración regional

Los beneficios económicos siguen en debate

César Febres-Cordero, analista político, recordó que la FIFA ha buscado expandir el fútbol hacia nuevos mercados, como ocurrió con Rusia y Catar, aunque advirtió que el modelo actual de organización plantea cuestionamientos éticos.

"En las monarquías y dictaduras quienes obtienen los réditos son los gobernantes; en los países democráticos terminan beneficiándose los círculos dirigentes del fútbol, pero no necesariamente el presupuesto del país", afirmó.

También consideró que Estados Unidos ha capitalizado políticamente la organización del Mundial.

"A Trump le encanta ser anfitrión. Cualquier presidente habría querido aprovechar un evento de esta magnitud; la diferencia es que Trump lo hace de una manera mucho más evidente", dijo.

Sobre los incidentes registrados durante el torneo, señaló que la FIFA debería exigir mayores garantías de seguridad a los países organizadores. 

Conflictos políticos se potencian durante el Mundial

La internacionalista Nathaly Pernett sostuvo que el componente político siempre ha estado presente en el deporte, comenzando por el nacionalismo que despiertan las selecciones nacionales.

"¿Qué hay más político que el sentimiento de nacionalismo cuando las personas cantan los himnos?", cuestionó.

Sin embargo, considera que los conflictos políticos terminan potenciándose durante una competencia de esta magnitud. "Lo que pasa en la política, el fútbol no lo corrige; lo amplifica".

Para Pernett, esta edición deja claro que el principal beneficiario en términos de imagen internacional ha sido Estados Unidos

El Mundial "más visible", no necesariamente el más político

El economista Francisco Borja planteó una lectura distinta. A su juicio, no necesariamente se trata del Mundial más político, sino del más visible, debido a la democratización de las plataformas digitales y las redes sociales.

"Este Mundial es el más visual porque hoy cualquier imagen se viraliza en segundos", explicó.

Borja también descartó que organizar una Copa del Mundo genere beneficios económicos permanentes.

"Desde un punto de vista macroeconómico, organizar un Mundial no deja dinero. Hay un pico de actividad durante algunos años y luego la economía vuelve a su nivel habitual", indicó.

Además, sostuvo que las decisiones dentro de la FIFA responden principalmente a quienes mantienen el poder dentro de la organización.

"Las personas que están en el poder son las que Infantino tiene que hacer felices, no necesariamente quienes ven el fútbol", afirmó. 

La FIFA y una relación histórica con el poder

El periodista y comentarista deportivo, Julio Laso recordó que la utilización política del Mundial no es un fenómeno nuevo.

"Siempre ha sido un evento político de alto impacto donde los gobiernos han intentado sacar provecho según sus intereses", señaló.

En su criterio, el contexto geopolítico actual y el regreso de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos explican que esa relación sea hoy mucho más visible.

Lasso también recordó que el escándalo del FIFA Gate expuso casos de corrupción relacionados con la designación de sedes, aunque no modificó los Mundiales ya adjudicados. 

Las tensiones también llegaron a las tribunas

Desde la cobertura periodística, José Carlos Crespo, enviado especial al torneo, relató que los enfrentamientos entre aficionados evidenciaron cómo los conflictos políticos pueden trasladarse al ambiente deportivo.

"A México se le olvidó que era anfitrión y quiso ser local, jugando un partido como si fuera una Copa Libertadores", comentó.

El periodista cuestionó la falta de garantías para la prensa durante algunos encuentros y aseguró que hubo momentos en los que la seguridad resultó insuficiente.

"Hubo fallas al no brindar protección a los periodistas en partidos de alta tensión. La organización debió garantizar condiciones seguras para realizar el trabajo", manifestó.

También relató que, tras uno de los partidos, tuvo que caminar varias cuadras junto a su equipo hasta el hotel en un ambiente que calificó como tenso debido a la ausencia de controles policiales.