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Mujeres, jóvenes y población rural concentran las mayores brechas financieras en Ecuador

El 56% de las personas con mayores dificultades financieras son mujeres y un tercio tiene entre 18 y 25 años, según un estudio.

Las mujeres son las más afectadas en la brecha económica que existe en el país.

Referencial Freepik.

Autor

Lizette Abril

Actualizada:

05 sep 2026 - 08:00

Llegar a fin de mes con dinero disponible sigue siendo un desafío para una parte importante de los ecuatorianos. Apenas el 28% de la población afirma que le queda dinero después de cubrir sus gastos mensuales, según un estudio de la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD).

Las dificultades no afectan a todos por igual. Mujeres, jóvenes y habitantes de zonas rurales tienen una mayor presencia entre las personas con menores capacidades financieras, de acuerdo con la investigación "Más allá del diagnóstico: capacidades financieras y perfiles de la población ecuatoriana".

El estudio se elaboró a partir del Diagnóstico de Capacidades Financieras 2025, que incluyó 4 622 encuestas a escala nacional, bajo una metodología aplicada por CAF en varios países de la región.

El 22% tiene un perfil financiero débil

La RFD agrupó a las personas encuestadas en cuatro perfiles, de acuerdo con sus conocimientos financieros, hábitos y capacidad para planificar el uso del dinero.

El 30% se encuentra en el perfil fuerte, que combina conocimientos con buenas prácticas financieras. Otro 27% pertenece al perfil medio práctico: administra adecuadamente sus recursos, aunque tiene conocimientos limitados.

Un 21% se encuentra en el perfil medio teórico: conoce conceptos financieros, pero no siempre los aplica. Finalmente, el 22% forma parte del perfil débil, con dificultades tanto en conocimientos como en el manejo de sus recursos.

Los resultados muestran una diferencia entre saber cómo administrar el dinero y aplicar esos conocimientos en las decisiones cotidianas.

Mujeres y jóvenes presentan más dificultades

Las mujeres representan el 56% del grupo con mayor rezago financiero, frente al 44% de los hombres, según la RFD.

La edad también marca diferencias. Los jóvenes de entre 18 y 25 años constituyen el 33% del perfil financiero más débil, pero representan únicamente el 17% del grupo con mejores resultados.

La investigación identifica además una vulnerabilidad particular entre las mujeres de 18 a 39 años y señala entre los factores asociados las condiciones del mercado laboral, la inestabilidad de los ingresos y las cargas de cuidado.

Fuertes diferencias entre el campo y las ciudades

El territorio es otro de los factores que evidencia las desigualdades. La población rural representa el 31% del grupo con mayor rezago financiero, pero apenas el 19% de las personas que obtuvieron buenos resultados en el estudio.

Los últimos datos de pobreza por ingresos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) corresponden a diciembre de 2025. A escala nacional, el 21,4% de la población estaba en situación de pobreza, frente al 28% registrado un año antes. Sin embargo, la tasa llegó al 37,6% en el área rural, casi tres veces el 13,8% registrado en las ciudades.

La diferencia es todavía mayor cuando se analiza la pobreza extrema. Esta alcanzó al 8,3% de la población ecuatoriana, pero mientras en el área urbana fue del 3%, en el sector rural llegó al 19,7%, según la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (Enemdu) del INEC.

La tasa de pobreza multidimensional llegó al 41,7% a escala nacional en diciembre de 2025, según el INEC. Este indicador considera privaciones simultáneas relacionadas con ámbitos como educación, trabajo, salud, vivienda y servicios básicos.

En el sector rural, la tasa alcanzó el 66,9%, frente al 29,9% registrado en las zonas urbanas. La pobreza multidimensional extrema llegó al 34,8% en el campo y al 10,3% en las ciudades. El INEC señala que las variaciones frente a diciembre de 2024 no fueron estadísticamente significativas.

Estos indicadores no miden lo mismo que el estudio de capacidades financieras de la RFD, pero permiten dimensionar el contexto económico en el que se producen las brechas identificadas, especialmente entre la población rural.

Tener educación superior no garantiza mejores finanzas

Las diferencias tampoco desaparecen con un mayor nivel educativo. De acuerdo con la investigación de la RFD, el 32% de las personas ubicadas en el perfil financiero más débil tiene estudios superiores.

Los ingresos menores aumentan la vulnerabilidad, pero el estudio identifica personas con dificultades financieras incluso entre hogares con ingresos medios y altos.

Para Valeria Llerena, directora ejecutiva de la RFD, alcanzar bienestar financiero requiere combinar conocimientos con comportamientos como planificar los gastos, ahorrar y evaluar la capacidad de pago. Sin embargo, advierte que una persona puede manejar responsablemente sus recursos y continuar expuesta a factores como ingresos inestables, informalidad laboral o condiciones económicas adversas.

Solo el 28% termina el mes con dinero disponible

El estudio también evaluó tres indicadores generales y ninguno alcanzó los niveles considerados adecuados por la metodología utilizada.

El Índice de Capacidades Financieras obtuvo 10,98 puntos sobre 21, cuando el nivel considerado óptimo comienza en 12. El Índice de Inclusión Financiera llegó a 3,65 sobre 7, frente a un nivel de referencia de 5.

La mayor diferencia aparece en el Índice de Bienestar Financiero, que se ubicó en 31,49 puntos sobre 100, lejos de los 70 puntos establecidos como referencia en el estudio.

Esto se refleja directamente en el bolsillo: solo el 28% afirma que le queda dinero al terminar el mes, lo que reduce la capacidad de enfrentar emergencias, ahorrar o cumplir objetivos financieros de largo plazo.

Los resultados también evidencian que ingresar al sistema financiero no garantiza estabilidad económica.

Aunque el 84% reporta tener algún producto de ahorro, inversión o jubilación, únicamente el 28% termina el mes con recursos disponibles.

Además, el 49% tiene productos de pago, el 38% cuenta con algún producto de crédito y apenas el 22% dispone de seguros.

La RFD plantea que las estrategias de educación e inclusión financiera deberían concentrarse especialmente en mujeres, jóvenes, hogares de menores ingresos y habitantes de zonas rurales.