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El Niño se intensifica: sequías, lluvias y altas temperaturas en América Latina 

El fenómeno de El Niño dejará lluvias extremas en el Pacífico y severas sequías e incendios en el norte de Sudamérica.

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Autor

Bayron Manzaba

Actualizado:

02 oct 2026 - 19:52

América Latina y el Caribe entran en una etapa de mayor riesgo climático por el fortalecimiento de El Niño, que puede alterar las lluvias, elevar las temperaturas y aumentar la frecuencia de sequías, inundaciones e incendios. 

Un informe especial publicado por la CEPAL en septiembre de 2026 advierte que un episodio extremo podría reducir en al menos 2% el PIB regional acumulado en tres años y sumar hasta 4,8 millones de personas a la pobreza frente a un escenario sin El Niño.

El Niño entra en una fase de mayor intensidad

El El Niño–Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno climático natural relacionado con cambios en la temperatura de la superficie del océano Pacífico ecuatorial y en la circulación de la atmósfera. 

Tiene dos fases principales: El Niño, asociada al calentamiento de esas aguas, y La Niña, vinculada a su enfriamiento.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó el 3 de septiembre de 2026 que el actual episodio de El Niño se consolidó y que se esperaba una intensificación hasta alcanzar una categoría muy fuerte. 

El organismo estimó además una probabilidad cercana al 100% de que el fenómeno persistiera hasta febrero de 2027.

Javier Zapata Ríos, hidrólogo y docente de la Escuela Politécnica Nacional (EPN), señaló para Teleamazonas que con las condiciones actuales del fenómeno "estamos llegando ya prácticamente a anomalías de temperatura en el océano de 4 grados. El Niño actual va alcanzando la misma magnitud que los Niños más fuertes que ha tenido el país en los años 1982-1983 y 1997-1998."

El comportamiento de El Niño no es igual en todos los territorios. La OMM explica que la intensidad del fenómeno no determina por sí sola la gravedad de los impactos, porque también intervienen la época del año, la geografía y las condiciones de otros océanos. 

Por eso, una misma región puede enfrentar lluvias extremas, mientras otra registra sequías y temperaturas elevadas. 

Costa del Pacífico: lluvias, inundaciones y cambios en el mar

En Ecuador y Perú, la CEPAL identifica a las costas del Pacífico Sur como una de las zonas más expuestas. Durante episodios intensos, el calentamiento de la superficie marina puede alcanzar entre 6 °C y 8 °C, acompañado de una sobreelevación del nivel del mar de alrededor de 30 centímetros. 

El resultado puede ser una combinación de lluvias extraordinarias, inundaciones, desbordamientos de ríos y deslizamientos.

El calentamiento del océano también afecta a los recursos pesqueros. La disminución de la surgencia de aguas frías reduce la llegada de nutrientes a la superficie y puede alterar la distribución de especies como la anchoveta, la sardina y la merluza. 

La CEPAL recuerda que durante dos episodios históricos de El Niño las capturas pesqueras regionales registraron reducciones importantes.

En las zonas de montaña situadas por encima de los 2 000 metros en Ecuador y Perú, el comportamiento puede ser diferente al de la costa: la CEPAL señala que pueden registrarse menos lluvias y temperaturas más altas que bajo condiciones normales. 

Esto muestra cómo un mismo fenómeno puede producir efectos opuestos dentro de un mismo país. 

Norte de Sudamérica: sequía, calor e incendios

En Colombia, Venezuela y el norte de Brasil, la CEPAL describe condiciones de mayor sequedad, disminución de caudales de los ríos, episodios persistentes de calor y un mayor riesgo de incendios forestales en la Amazonía. 

Estos cambios pueden aumentar la presión sobre los recursos hídricos y la disponibilidad de agua para distintos usos.

Los incendios no son un impacto aislado. El mapa climático incluido en el informe de la CEPAL relaciona amplias zonas del norte de Sudamérica con sequías graves y aumento de incendios forestales, mientras que otras áreas cercanas pueden experimentar episodios de lluvias intensas. 

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Impacto CepalCepal

La distribución depende de la región y de las condiciones locales.

En Bolivia, los incendios también fueron reportados durante 2026. En julio, las autoridades desplegaron equipos para combatir focos registrados en el departamento de Tarija, en un contexto de altas temperaturas, vientos y temporada seca. 

Impactos climáticos por países

Impactos climáticos asociados a El Niño

País Zona Impactos climáticos esperados
EcuadorCosta del Pacífico SurCalentamiento marinoLluvias extraordinariasInundacionesDeslizamientosMenor pesca
PerúCosta del Pacífico SurCalentamiento marinoLluvias intensasInundacionesDeslizamientosMenor pesca
ColombiaNorte de SudaméricaSequedadOlas de calorIncendios forestalesMenores caudales
VenezuelaNorte de SudaméricaSequedadOlas de calorIncendios forestalesEstrés hídrico
BrasilNorte y sur del paísSequedad en el norteIncendios amazónicosMás lluvias en el surRiesgo de inundaciones
GuatemalaCorredor SecoMenos lluviasMás temperaturaSequía prolongada
HondurasCorredor SecoMenos lluviasMás temperaturaSequía prolongada
El SalvadorCorredor SecoMenos lluviasMás temperaturaSequía prolongada
NicaraguaCorredor SecoMenos lluviasMás temperaturaSequía prolongada
PanamáIstmo CentroamericanoDéficit de lluviasPresión hídricaRiesgo para el Canal
UruguayCono SurLluvias sobre lo normalInundaciones fluviales
ArgentinaNorte del paísLluvias abundantesInundaciones fluviales
ChileCentro del paísLluvias abundantesRiesgo de inundacionesPatrones secos en zonas andinas
BoliviaZona andina y vallesMenos lluvias en algunas zonasMás temperaturaMayor riesgo de incendios
CubaCaribeRiesgo de déficit de lluviasTemperaturas elevadas
Rep. DominicanaCaribeRiesgo de déficit de lluviasTemperaturas elevadas
HaitíCaribeRiesgo de déficit de lluviasTemperaturas elevadas
Fuentes: CEPAL, Informe Especial N.º 3, septiembre de 2026; OMM, septiembre de 2026.

Centroamérica, Caribe y Panamá

El Corredor Seco Centroamericano, que atraviesa Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, aparece entre las zonas donde El Niño puede reducir de manera importante las precipitaciones y elevar las temperaturas. 

La CEPAL identifica allí un riesgo de sequía prolongada, con consecuencias para la agricultura y la seguridad alimentaria.

Panamá tiene además una vulnerabilidad particular por el funcionamiento del Canal. Sus esclusas dependen del agua almacenada en los lagos Gatún y Alhajuela, por lo que una reducción prolongada de las lluvias puede disminuir la disponibilidad de agua necesaria para mantener las operaciones. 

El episodio de 2023-2024 ya estuvo acompañado de restricciones al tránsito de buques por el déficit hídrico.

La CEPAL también advierte sobre posibles déficits de lluvias en varias zonas agrícolas del Caribe y del norte de Sudamérica. 

En su evaluación, las probabilidades de sequía para sectores agropecuarios superan el 70% en áreas del Corredor Seco, Colombia, Venezuela y algunos países del Caribe, entre ellos Cuba, República Dominicana y Haití. 

El Cono Sur enfrentará otro patrón

En el sur de Brasil, Uruguay, el norte de Argentina y el centro de Chile, el patrón señalado por la CEPAL es diferente: aumenta la probabilidad de lluvias por encima de los niveles habituales y, con ello, el riesgo de inundaciones fluviales. 

El impacto, por tanto, no se concentra únicamente en las zonas más secas de la región.

El mapa de la CEPAL muestra además una distribución compleja en Sudamérica: hay áreas con lluvias intensas en verano, sectores andinos más secos y regiones donde aumentan las precipitaciones durante primavera y verano. 

La organización destaca que estos patrones pueden cambiar según la geografía y el momento del año. 

Agricultura, energía y alimentos bajo presión

Los efectos climáticos pueden trasladarse rápidamente a la economía. Menos agua puede reducir la producción agrícola y el almacenamiento de los embalses, mientras que las lluvias intensas pueden dañar cultivos, carreteras, viviendas e infraestructura. 

La CEPAL señala además que la agricultura, la pesca y la energía están entre los sectores más sensibles al fenómeno.

El sector eléctrico enfrenta un riesgo adicional. La CEPAL advierte que varios países de la región tienen una alta dependencia de la generación hidroeléctrica, al mismo tiempo que episodios de calor pueden aumentar la demanda de electricidad para climatización. 

Menos agua disponible y una demanda mayor pueden incrementar la presión sobre los sistemas de generación. 

Ecuador: dos amenazas principales

Para Ecuador, el patrón descrito por los organismos especializados coloca a la Costa ante un mayor riesgo de inundaciones, mientras las zonas andinas pueden enfrentar una combinación distinta de lluvias y temperaturas. 

Zapata sostuvo que "el fenómeno ya tocó las puertas del país: empezamos a ver los primeros efectos de inundaciones en la costa y problemas de sequías en la Sierra y en la parte alta de la Amazonía."

La planificación territorial y la preparación frente a inundaciones y deslizamientos adquieren especial importancia en un escenario de mayor variabilidad climática.

El escenario regional para los próximos meses dependerá de la evolución del calentamiento del Pacífico. 

"El fenómeno ya tocó las puertas del país: empezamos a ver los primeros efectos"

Javier Zapata Ríos

La OMM señala que un El Niño muy fuerte puede modificar las temperaturas y las precipitaciones a miles de kilómetros de distancia y que sus efectos climáticos pueden prolongarse hasta 2027. 

La CEPAL, por su parte, plantea que la anticipación, la infraestructura preparada y los sistemas de alerta son claves para reducir las pérdidas.