Suscríbete a nuestras notificaciones para recibir las últimas noticias y actualizaciones.

Debes habilitar las notificaciones en tu dispositivo para suscribirte a las últimas noticias.

Carchi, Sucumbíos y Esmeraldas bajo presión ante el inminente plan antinarco de Colombia

El cambio de estrategia de seguridad anunciado por el nuevo Gobierno de Colombia abre una nueva etapa en la relación con Ecuador.

Así afectaría a Ecuador la nueva estrategia de seguridad de Colombia

REUTERS

Autor

Bayron Manzaba

Actualizada:

11 ago 2026 - 09:32

Expertos en seguridad advierten en el programa De Lunes a Lunes que una mayor presión contra los grupos criminales podría generar desplazamientos hacia la frontera, pero también una oportunidad para reforzar la cooperación entre ambos países.

El nuevo Gobierno de Colombia, de Aberlardo De La Espriella plantea un cambio en la estrategia contra el narcotráfico y los grupos armados, con mayor presencia de la fuerza pública, recuperación territorial y acciones contra las economías ilegales. 

Este escenario también tendrá efectos para Ecuador por la extensa frontera que comparten ambos países.

Analistas consultados señalan que Ecuador deberá observar de cerca las operaciones que se desarrollen en el sur de Colombia. 

Carchi, Sucumbíos y Esmeraldas aparecen entre las provincias que podrían sentir con mayor rapidez cualquier cambio en la dinámica de los grupos criminales que operan en ambos lados de la frontera.

El 'efecto globo': ¿Se trasladará el crimen a Ecuador?

Uno de los principales escenarios planteados es el llamado “efecto globo”: cuando aumenta la presión sobre las organizaciones criminales en una zona, estas pueden trasladar sus actividades hacia otros territorios. 

En este caso, una ofensiva en Colombia podría provocar movimientos de estructuras, rutas y economías ilegales hacia Ecuador.

Expertos advierten que el problema no necesariamente sería el traslado completo de los grupos, sino una reorganización de sus actividades

Esto podría incluir cambios en las rutas del narcotráfico, nuevas alianzas entre organizaciones y mayor presión sobre zonas fronterizas ecuatorianas.

Carchi, Sucumbíos y Esmeraldas en la primera línea

La seguridad fronteriza es uno de los principales puntos que deberán coordinar ambos países. 

En la zona existen comunidades que mantienen relaciones comerciales y familiares a ambos lados de la frontera, por lo que las acciones contra el crimen requieren intercambio de información y coordinación.

En este contexto, analistas plantean reactivar y fortalecer mecanismos de cooperación entre Ecuador y Colombia, especialmente en inteligencia, investigaciones contra organizaciones criminales y operaciones coordinadas. 

La Comisión Binacional Fronteriza, conocida como Combifron, es uno de los mecanismos mencionados para ese objetivo.

Narcotráfico y nuevas rutas

Otro de los desafíos está relacionado con las rutas utilizadas por el narcotráfico. Ecuador ya no es visto únicamente como un punto de tránsito: los expertos citados en el debate señalan que el país ha adquirido un papel importante dentro de la logística y salida de droga hacia mercados internacionales.

Una mayor presión en Colombia podría provocar que las organizaciones busquen nuevas alternativas para movilizar sus actividades

Entre los escenarios mencionados está una mayor utilización de zonas de la Costa, la Sierra y la Amazonía ecuatoriana, dependiendo de cómo respondan los grupos criminales.

La experiencia del Plan Colombia

El debate también recuerda los resultados del Plan Colombia, implementado desde el año 2000 con apoyo de Estados Unidos

La estrategia permitió debilitar militarmente a las FARC y reducir algunos indicadores de violencia durante determinados periodos, pero el narcotráfico no desapareció y posteriormente surgieron nuevas estructuras criminales.

Tras el acuerdo de paz con las FARC, varias zonas quedaron expuestas a la aparición de disidencias y nuevos grupos armados

Parte de estas organizaciones ampliaron sus actividades hacia la frontera con Ecuador, un fenómeno que tuvo consecuencias para la seguridad de las provincias fronterizas.

¿Qué puede hacer Ecuador?

Frente al nuevo escenario, los especialistas plantean que Ecuador debe coordinar sus operaciones con Colombia para evitar que una ofensiva en un lado de la frontera termine desplazando las actividades criminales hacia el otro. 

La cooperación tendría que incluir inteligencia, control territorial y seguimiento de las rutas utilizadas por las organizaciones.

El intercambio de información en tiempo real también aparece como un elemento central. La coordinación permitiría identificar movimientos de grupos, cambios en las rutas y posibles desplazamientos antes de que estas actividades se consoliden en territorio ecuatoriano.

La cooperación con Estados Unidos fue otro de los elementos mencionados durante el análisis. 

Washington ha anunciado recursos destinados a fortalecer la seguridad de Colombia, mientras Ecuador también mantiene acuerdos de cooperación en materia de seguridad.

Los expertos advierten, sin embargo, que cada país debe definir sus acciones de acuerdo con sus propios intereses nacionales

Para Ecuador, el desafío será aprovechar la cooperación internacional sin perder de vista sus necesidades específicas de seguridad y control fronterizo.

El desafío para Carchi, Sucumbíos y Esmeraldas

Las provincias fronterizas podrían enfrentar cambios en caso de que las organizaciones criminales modifiquen sus operaciones. Carchi, Sucumbíos y Esmeraldas son zonas estratégicas por su ubicación y por las conexiones terrestres y fluviales que mantienen con Colombia.

El escenario también incluye otros delitos vinculados a las economías ilegales, como el tráfico de armas, contrabando, minería ilegal y movilización de mercancías. Por eso, el control de la frontera no se limita al combate contra el narcotráfico.Una nueva oportunidad de cooperación

Los analistas coinciden en que el cambio de Gobierno en Colombia puede abrir una nueva etapa para la cooperación bilateral en seguridad. Ecuador y Colombia podrían coordinar estrategias para enfrentar a organizaciones que operan sin respetar las fronteras nacionales.

El reto será evitar que las operaciones de un país generen consecuencias negativas en el otro. Para ello, la planificación conjunta y el intercambio de inteligencia serán claves para anticipar los movimientos de los grupos criminales.