Sandra Cauffman: la mujer que hizo de un 'sueño descabellado' una carrera en la NASA
Sandra Cauffman soñó desde niña con acercarse al espacio. El camino desde Costa Rica hasta la NASA estuvo marcado por limitaciones económicas, decisiones personales y barreras por ser mujer.

Sandra Cauffman fue directora adjunta de Astrofísica de la NASA y participó en importantes misiones espaciales.
NASA.
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Actualizado:
09 oct 2026 - 08:00
“Uno tiene que tener un sueño muy descabellado, algo bien inalcanzable”. La frase resume buena parte de la historia de Sandra Cauffman, la ingeniera costarricense que construyó una carrera de décadas en la NASA y participó en proyectos vinculados con la exploración espacial y misiones que llegaron hasta Marte.
Pero antes de trabajar en la agencia espacial estadounidense, Cauffman fue una niña que miraba hacia el cielo desde Costa Rica. Tenía apenas siete años cuando vio al ser humano llegar a la Luna y comenzó a imaginar un futuro relacionado con el espacio.
En entrevista con Teleamazonas, Cauffman recordó que entonces ni siquiera conocía qué era la NASA. Su curiosidad se alimentaba con libros, enciclopedias y las historias de Julio Verne. También disfrutaba construir, desarmar objetos y trabajar con sus manos.
La decisión que cambió la vida de Sandra Cauffman
Antes de viajar a Estados Unidos para continuar sus estudios, Cauffman enfrentó una decisión que pudo cambiar completamente el rumbo de su vida.
Su novio de entonces le pidió que no se fuera y le propuso matrimonio. Ella decidió continuar con los planes que había trazado para su futuro.
“Él me pidió que nos casáramos: ‘No se vaya, quédese’. Y yo le dije: ‘No, yo de verdad quiero seguir estos sueños’", dice.
Sandra Cauffman, exubdirectora de la División de Ciencias de la Tierra en la NASA.
Incluso relata con humor que la propuesta terminó reafirmando su decisión cuando él sugirió que, después de casarse, vivieran con su madre: “Más rápido me fui”.
Detrás de aquella determinación había una enseñanza que Cauffman había recibido desde pequeña.
“Mami se caía y ella se levantaba, se sacudía y salía adelante”, recuerda. Su madre solía decirle que cada situación servía como información para entender “lo que funciona y lo que no funciona”.
Esa capacidad de levantarse después de una dificultad se convertiría en una constante durante su trayectoria.
De Costa Rica a la NASA
Cauffman llegó a Estados Unidos, estudió y comenzó a abrirse espacio profesionalmente hasta ingresar a la NASA como contratista. El momento todavía permanece en su memoria.
“Yo me pellizcaba y yo decía: ‘pertenezco a esto, pertenezco aquí’”, contó a Teleamazonas en una entrevista en Quito, en septiembre pasado, durante el Women Economic Forum 2026.
Sin embargo, alcanzar el lugar con el que había soñado no eliminó los obstáculos. Al encontrarse en espacios en los que había pocas personas con un perfil similar al suyo, también aparecieron el temor y las dudas.
Una vez más recurrió al consejo de su madre: respirar, afrontar cada día y hacer lo que tenía que hacer.
“Tuve que demostrar más por ser mujer”
A las dificultades de construir una carrera lejos de su país se sumaron las barreras de género. Al preguntarle si durante su trayectoria tuvo que demostrar más por ser mujer, su respuesta fue contundente: “Todo el tiempo”.
Cauffman asegura que eso significó estar continuamente más preparada y avanzar en espacios profesionales donde las mujeres tenían que abrirse camino.
Su trayectoria terminó extendiéndose durante décadas en la NASA y la llevó a trabajar en proyectos de exploración espacial, incluidos aquellos relacionados con Marte.
Su historia también se convirtió en un mensaje para las nuevas generaciones de niñas y mujeres interesadas en áreas científicas y tecnológicas.
El “sueño descabellado” de Sandra Cauffman
Para Cauffman, alcanzar una meta no depende únicamente de esperar a que aparezca una oportunidad.
“Las oportunidades no nos llegan, uno hace las oportunidades”, sostiene. Eso implica buscar contactos, mentores y puertas que permitan acercarse progresivamente al objetivo.
“Uno tiene que tener un sueño muy descabellado, algo bien inalcanzable”.
Sandra Cauffman, exubdirectora de la División de Ciencias de la Tierra en la NASA.
La razón, explica, es que apuntar más alto permite continuar avanzando incluso cuando no se alcanza exactamente aquello que se imaginó al principio.
“Si uno tiene un sueño descabellado, sigue subiendo, sigue subiendo y puede llegar un poquito más lejos”.
Y para las niñas y jóvenes que hoy miran carreras como la ingeniería, la ciencia o incluso la posibilidad de llegar algún día al espacio, deja un último mensaje: “El resto de su vida empieza hoy. Empiecen con ese sueño descabellado”.
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