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Día de la Salud Mental: el reto de pedir ayuda y sanar en Ecuador

En Ecuador existen iniciativas públicas y privadas para acceder a servicios de salud mental, romper el tabú y pedir ayuda a tiempo es el primer paso para sanar.

En Quito, 1 de cada 4 ciudadanos presenta malestar emocional. Instituciones públicas y privadas presentan iniciativas para el ciudado emocional.

Pexels

Autor

Karla Padilla

Actualizado:

08 oct 2026 - 15:20

Cada 10 de octubre se conmemora el Día de la Salud Mental, una fecha para visibilizar el bienestar psicológico.

Esta es una jornada global impulsada desde la Federación Mundial de la Salud Mental con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En este día se busca promover la erradicación de los estigmas sociales y la discriminación que pesa sobre quienes presentan afecciones emocionales. Además de promover espacios donde hablar del cuidado de la mente sea una prioridad.

Para este 2026, el eje central se enfoca en dar protagonismo a las experiencias reales de los pacientes, asegurando que las historias de quienes han vivido estas situaciones guíen la transformación de los servicios y las políticas públicas en relación a la atención psicológica, misma que los organismos de salud plantean debe ser digna, empática y adaptadas a las necesidades de la comunidad.

El panorama de la salud mental en Ecuador

En Ecuador, la salud mental representa un desafío crítico para la salud pública. Los últimos datos públicos disponibles del Ministerio de Salud (MSP) revelan información de 2025 y fueron publicados a inicios de este 2026.

De acuerdo con esta información en ese año se registraron 1,2 millones de atenciones médicas relacionadas al bienestar emocional, siendo la ansiedad el principal motivo de consulta, seguida muy de cerca por la depresión.

Esta problemática impacta a jóvenes, adolescentes y adultos mayores, registrándose más de 1 200 muertes por suicidio en el territorio nacional.

Además, las estadísticas señalan que las mujeres enfrentan mayores índices de estrés y soledad, y en los hombres prevalece la resistencia a reconocer la afección y buscar apoyo profesional.

Frente a esta realidad existen acciones estratégicas enmarcadas, por ejemplo, en la Ley Orgánica de Salud Mental y la implementación de la Política Nacional 2025-2030, que incluye el Pacto Nacional por la Salud Mental.

En Ecuador, la inversión en esta área supera los USD 4,9 millones. De acuerdo con el MSP, se busca fortalecer la atención comunitaria, capacitar equipos y promover la detección temprana en el primer nivel de salud.

Se solicitó información actualizada sobre las cifras y estrategias de atención en salud mental al Ministerio de Salud Pública (MSP) para la elaboración de este contenido; sin embargo, hasta el cierre de la publicación, no se obtuvo respuesta por parte de la institución.

Quito: las cifras del silencio y las vías para buscar ayuda

En Quito, el 24,7 % de los adultos convive con malestar emocional. Datos proporcionados por la Secretaría de Salud del Municipio muestran que en la última década (2014-2024), la capital registró 2 073 suicidios, con una tasa de 6,36 por cada 100 000 habitantes.

El problema refleja una marcada diferencia relacionada con el género: tres de cada cuatro víctimas son hombres (74,3 % en 2024)

Además, la información de la Secretaría revela que:

  • Jóvenes de 20 a 44 años: Concentran la mayor cantidad de casos
  • Adolescentes de 10 a 19 años: Representaron el 21,5 % de las muertes por esta causa en 2024.
  • Adultos mayores de 65+ años: Es el único grupo con un aumento constante en la década (+9,2 % anual).

Para responder a esta problemática, el Municipio invierte cerca de 7 millones de dólares en la Red Metropolitana de Salud Mental, apoyada por 126 psicólogos y psiquiatras gratuitos en las unidades Norte, Sur, Centro y la casa especializada La Ronda.

Además se puede acceder a atención gratuita por los siguientes canales de ayuda:

  • Teleconsulta gratuita (101, opción 9): Disponible de 07:00 a 19:00. Acumula más de 32 000 atenciones desde 2023, con un promedio de 30 llamadas diarias, y bordea las 11 000 consultas en lo que va de 2026
  • App ¿Qué más ve?: Es una herramienta digital para evaluar el malestar emocional en jóvenes, con más de 11 000 descargas
  • Escucha en aulas y universidades: Tamizajes a 20 000 alumnos en colegios municipales y puntos de escucha Entre Nos y Quito te escucha en universidades
  • Apoyo comunitario: Formación de 400 líderes de barrio y la próxima ampliación de consulta en el exhospital San Lázaro, donde se realizan adecuaciones para sumar esfuerzos en la cobertura

Iniciativas independientes buscan democratizar la salud mental en Ecuador

Ante las limitaciones del sistema público y los elevados costos de la consulta privada en el país, donde una sesión de terapia psicológica oscila, en promedio, entre los 30 y 40 dólares, han surgido iniciativas independientes que buscan democratizar el acceso al cuidado emocional.

Un ejemplo de esta respuesta comunitaria es Kumpana, una organización creada por jóvenes profesionales que han diseñado un modelo de atención bajo tarifas diferenciadas, permitiendo acceder a terapias psicológicas presenciales y virtuales desde los 5 dólares.

Sebastián Velasco, fundador de Kumpana, señala que el proyecto busca derribar dos de las principales barreras en Ecuador: los impedimentos socioeconómicos y la distancia geográfica para quienes residen en zonas rurales o alejadas.

A través de un equipo multidisciplinario que alcanza los 40 psicólogos clínicos, esta iniciativa privada sin fines de lucro, busca hacer la diferencia al sostener la demanda mediante esquemas de subvención cruzada, lo que permite subsidiar a quienes menos recursos tienen.

En sus cinco años de funcionamiento, la organización registra más de 50 000 atenciones y solo en 2026 ya suman las 12 000 consultas y 16 000 registros, siendo Quito, Guayaquil y sus alrededores las localidades de donde más casos reportan atención.

Proyectos de este tipo demuestran la importancia de integrar la tecnología con un enfoque humano para expandir la cobertura, reducir los estigmas sociales y garantizar que la atención psicológica se perciba con la misma urgencia e importancia que cualquier afección de salud física.

El valor de dar el primer paso: pedir ayuda es la mejor inversión 

Reconocer que es momento de buscar ayuda profesional comienza por escuchar las señales del cuerpo. 

Cambios persistentes en la rutina, alteraciones en el sueño, en la alimentación o una baja de energía constante sin motivo físico de forma prolongada son indicadores claros de que se requiere atención antes de que la calidad de vida se deteriore, señala Melanie Ruíz, psicóloga clínica y directora general de Kumpana.

Sin embargo, dar ese paso inicial suele verse frenado por el estigma social o la vergüenza. Para atenuar esta barrera, la especialista destaca que hoy existen alternativas con menor grado de exposición, como los formularios de registro previo o la búsqueda informada sobre el perfil y enfoque del terapeuta.

Al llegar a la consulta, la clave para reducir los nervios radica en la transparencia. "Lo más importante es la honestidad; decir 'es mi primera sesión, nunca he ido al psicólogo, ¿qué se hace?'. Tener respuestas a estas preguntas básicas favorece que el profesional sea quien guíe el proceso", explica la psicóloga clínica.

Superada la barrera inicial, la primera consulta sirve para marcar expectativas claras respecto a lo que es y no es la terapia, definiendo de tres a cuatro objetivos para evaluar el avance sin abrumar al consultante. Además, es el momento idóneo para definir la modalidad de atención, destaca la experta.

Aunque la opción virtual resulta accesible y cómoda, la presencialidad ofrece un espacio seguro libre de interrupciones y una lectura integral del lenguaje no verbal.

"La presencialidad nos permite ver si el consultante se aleja o cruza los brazos al hablar de un tema. Asimismo, el paciente capta del profesional posturas y gestos relajados por moldeamiento, algo que la pantalla a veces limita", señala Ruíz.

Además recuerda que el psicólogo no da consejos ni impone visiones, sino que ofrece una mirada objetiva para orientar.

Entender la terapia como un proceso progresivo y no como un remedio instantáneo es fundamental para evitar la deserción. Herramientas como el registro terapéutico escrito y la revisión periódica de metas permiten que la persona no solo alivie un malestar puntual, sino que adquiera habilidades cruciales para la vida diaria, como la comunicación, la toma de decisiones y el establecimiento de límites. Este crecimiento se refleja en su entorno: "Se va viendo en sus diferentes esferas: familiar, de pareja, trabajo y amigos", puntualiza la profesional.

Para la experta, asistir a terapia es, en esencia, una oportunidad de autocuidado. "A veces estamos acostumbrados a cuidar al otro y muy pocas veces invertimos en nosotros. Si buscan un lugar donde no los juzguen, donde puedan cuestionar y sentirse acompañados, la atención psicológica es lo que necesitan".