Ecuador entre las urnas y el mundo: ¿cómo se reconfigura el tablero político?
Candidatos, nuevas alianzas, bajas electorales y la objeción que descalificó a Luisa González, se analiza en De Lunes a Lunes

Andrea Bernal analiza el tablero electoral en el programa De Lunes a Lunes
Archivo Teleamazonas
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Actualizada:
24 ago 2026 - 21:15
La política ecuatoriana vuelve a demostrar que las alianzas que parecían improbables pueden convertirse en realidad cuando se acerca una elección. Nuevas candidaturas, acuerdos entre organizaciones, figuras que cambian de tienda política y partidos que buscan garantizar su permanencia reconfiguran el tablero rumbo a las elecciones de 2027 en Ecuador.
“En política se puede tostar granizo”. La frase sirvió para abrir el debate de De Lunes a Lunes este 24 de agosto, sobre un escenario en el que la ideología parece perder terreno frente al pragmatismo electoral.
Pero las alianzas no son el único tema que atraviesa la agenda nacional. Mientras internamente los partidos recalculan sus estrategias, hacia afuera Ecuador busca fortalecer sus relaciones con Estados Unidos, sin dejar de lado a China y otros socios estratégicos.
Dos escenarios distintos atravesados por una pregunta similar: ¿qué está dispuesto a ceder Ecuador y qué recibe a cambio?
Elecciones 2027: ¿alianzas para gobernar o para sobrevivir?
Uno de los puntos centrales del debate político fueron las reformas electorales aprobadas en 2025 y sus efectos sobre las organizaciones.
Javier Orti, de Avanza, sostuvo que esas modificaciones contribuyeron a generar una “crisis de representación” y una “crisis del sistema de partidos políticos”, además de provocar confusión entre los electores.
Según su análisis, las nuevas reglas obligaron a las organizaciones a recalcular sus estrategias y buscar acuerdos para cumplir requisitos electorales y garantizar su permanencia.
Entre los cambios mencionó la modificación del método de asignación de escaños y de las condiciones relacionadas con la supervivencia de las organizaciones políticas.
El resultado se evidencia en la cantidad de acuerdos construidos de cara a los comicios: durante el programa se señaló que el Consejo Nacional Electoral (CNE) había validado alrededor de 400 alianzas.
Sin embargo, Nathaly Pernett, analista política, planteó que las reformas no explican por sí solas la situación.
A su criterio, las propias organizaciones deben asumir responsabilidad por su falta de representatividad y legitimidad electoral, que posteriormente también se refleja en su presencia en la Asamblea Nacional.
“Yo no creo que una alianza deba tener como fin la sobrevivencia política”, sostuvo Pernett. Para la analista, estos acuerdos deberían construirse alrededor de “un objetivo democrático o un objetivo país”.
La discusión apunta directamente a uno de los fenómenos que empieza a marcar las elecciones seccionales: figuras que anteriormente fueron adversarias de determinadas organizaciones ahora aparecen como sus candidatos o aliados.
Para Pernett, garantizar únicamente la existencia jurídica de una organización no debería convertirse en la razón fundamental para establecer una alianza.
“Tener un partido en este país es imposible”
Juan Carlos Holguín, excanciller de Ecuador, llevó la discusión hacia otro problema del sistema electoral: las dificultades que enfrentan las personas que quieren competir sin pertenecer a una estructura partidista.
Holguín también cuestionó cómo se han construido históricamente varias organizaciones políticas ecuatorianas y puso sobre la mesa el costo que implica crear y sostener una estructura capaz de competir electoralmente.
“Tener un partido en este país es imposible. Se necesita mucho dinero”, afirmó.
Pese a sus cuestionamientos, defendió la importancia de preservar espacios políticos capaces de incorporar a nuevas generaciones y dirigentes formados.
El debate, por tanto, no se limita al número de movimientos inscritos. La discusión está en quién controla esos espacios, cómo se financian, a quién representan y por qué los candidatos necesitan de esas estructuras para llegar a la papeleta.
En ese contexto, los panelistas también debatieron sobre lo que calificaron como un “baile” de candidatos entre organizaciones, especialmente cuando antiguos adversarios terminan representando a partidos que anteriormente cuestionaron.
Así, el inicio de la carrera electoral deja una interrogante que irá ganando peso conforme se acerquen los comicios: ¿las alianzas representan coincidencias programáticas o simplemente una estrategia para llegar a la papeleta?
Ecuador y Estados Unidos: el otro debate
Mientras los partidos reorganizan el tablero interno, la política exterior también enfrenta definiciones.
Ecuador busca profundizar su relación con Estados Unidos en áreas como comercio, seguridad e inversión. Al mismo tiempo, mantiene una importante relación económica con China, lo que plantea el desafío de relacionarse con distintas potencias sin comprometer los intereses nacionales.
Uno de los principales puntos de discusión fue el Acuerdo de Comercio Recíproco con Estados Unidos.
Nathaly Cely, exministra de Producción, cuestionó que sea tratado como un TLC tradicional y sostuvo que incorpora asuntos que van más allá de lo estrictamente comercial.
“No tenemos mucho que ganar y tenemos mucho que perder”, afirmó.Camarón, brócoli y atún, entre los cuestionamientos al acuerdo
Cely señaló que algunos productos relevantes de la oferta exportable ecuatoriana no tendrían acceso preferencial bajo el acuerdo.
“El primer producto de exportación del país es el camarón, y el camarón no tiene acceso preferencial”, aseguró. Agregó a esa lista al brócoli y al atún enlatado, mientras que otros productos, como banano, café y cacao, sí tendrían beneficios.
La exministra también advirtió sobre las posibles consecuencias para sectores productivos ecuatorianos ante una mayor apertura a productos estadounidenses.
Como ejemplo mencionó a la industria avícola, que, según su análisis, podría verse afectada por el ingreso de pollo estadounidense sin aranceles, especialmente por las diferencias en los costos de producción.
Cely sostuvo que los acuerdos comerciales no pueden evaluarse únicamente desde la perspectiva de una eventual reducción de precios para los consumidores.
“Un TLC no se lo analiza solamente desde el punto de vista del consumidor. Aquí estamos hablando de afianzar la dolarización. Y la dolarización necesita divisas”, señaló.
Cooperación en seguridad no debería ser un “cheque en blanco”
La relación con Washington también fue analizada desde la seguridad, uno de los temas prioritarios para Ecuador ante el avance del crimen organizado.
Cely defendió la necesidad de profundizar esa cooperación, aunque estableció un límite: “Es importante fortalecer la relación con Estados Unidos, pero tampoco le podemos dar un cheque en blanco en seguridad”.
José Hidalgo, analista económico, cuestionó por su parte que un acuerdo comercial desfavorable sea necesario para garantizar la cooperación estadounidense.
“No creo que hacía falta la firma de un acuerdo tan poco conveniente para Ecuador para que Estados Unidos siga apoyándonos en seguridad”, sostuvo.
El planteamiento abre una discusión sobre si las negociaciones comerciales y la cooperación contra el crimen organizado deben avanzar como parte de una misma estrategia o manejarse de manera independiente.
Inversión extranjera y empleo formal
Nathaly Pernett puso el énfasis en otro objetivo de las relaciones internacionales: conseguir mercados e inversión.
“Necesitamos abrir más plazas de mercado y solo la inversión extranjera nos permite generar plazas formales de empleo”, afirmó.
Desde esa perspectiva, la política exterior ecuatoriana debe utilizarse para atraer capital, ampliar mercados para los productos nacionales y crear condiciones para generar empleo.
Esto adquiere especial relevancia en un escenario en el que Estados Unidos y China son actores fundamentales para la economía ecuatoriana, aunque sus relaciones con el país respondan a dinámicas diferentes.
Holguín defiende la diplomacia presidencial
Juan Carlos Holguín destacó el papel que puede desempeñar directamente el jefe de Estado en esas negociaciones.
“La diplomacia presidencial es importante (…) la señal de un Presidente viajando y negociando de manera personal es positiva”, aseguró el excanciller.
Para Holguín, la presencia directa del mandatario puede transmitir una señal sobre la voluntad de Ecuador de fortalecer sus relaciones internacionales y buscar nuevas oportunidades.
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