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Espumilla, pristiños y más: 5 postres imperdibles en la Fiesta de los Dulces

La Fiesta de los Dulces se lleva a cabo en el Museo de la Ciudad de 09:30 a 17:30.

La Fiesta de los Dulces es una tradición quiteña que se lleva a cabo en el Centro Histórico.

Quito Informa

Autor

Patricia Armijo

Actualizado:

01 ago 2026 - 07:00

La tradición, la historia y los sabores típicos de Quito volverán a reunirse en una nueva edición de la Fiesta de los Dulces, que se desarrollará hasta el 2 de agosto en el Museo de la Ciudad.

El público podrá disfrutar de este evento de 09:30 a 17:30.

El evento reunirá maestros dulceros, quienes ofrecerán recetas tradicionales que han pasado de generación en generación.

Si visita esta feria gastronómica, estos son cinco postres quiteños que vale la pena degustar.

Espumilla, el merengue más emblemático de Quito

La espumilla es uno de los dulces más representativos de la capital.

Se prepara con claras de huevo batidas a mano o con batidora, almíbar y pulpa de frutas como guayaba, mora o maracuyá.

Su textura ligera y esponjosa le dio su nombre y, durante décadas, ha sido uno de los postres más vendidos en parques y plazas de Quito.

En la Fiesta de los Dulces también podrá conocer la técnica artesanal con la que todavía la elaboran algunos maestros dulceros.

Pristiños con miel, un clásico de las fiestas quiteñas

Aunque suelen asociarse con diciembre y las Fiestas de Quito, los pristiños son uno de los dulces más tradicionales de la gastronomía capitalina.

Consisten en una masa aromatizada con anís que se fríe hasta quedar crujiente y se sirve bañada con miel de panela condimentada con canela, clavo de olor y naranja.

Su origen se remonta a la época colonial y continúa siendo uno de los sabores más representativos de la ciudad.

Higos con queso, una herencia conventual

Este postre tiene profundas raíces en la cocina de los antiguos conventos quiteños.

Los higos verdes se cocinan lentamente en panela y especias hasta adquirir una textura suave y un intenso color oscuro.

Tradicionalmente se sirven acompañados de queso fresco, creando un contraste entre el dulzor del almíbar y el sabor salado del queso, incluso se suele comer dentro de un pan de sal.

Colaciones, pequeñas pero llenas de historia

Las colaciones son uno de los dulces más antiguos y populares de Quito.

Están elaboradas con un pequeño núcleo de maní recubierto por sucesivas capas de azúcar, lo que les da su característico color blanco y textura crujiente.

Durante décadas han acompañado las celebraciones religiosas, las fiestas populares y las tradicionales visitas al Centro Histórico, convirtiéndose en un símbolo de la dulcería quiteña.

Mistelas, pequeños dulces con un toque de licor

Las mistelas son uno de los dulces tradicionales de la repostería quiteña.

Se elaboran con una cubierta de azúcar que envuelve un relleno líquido de licor, por lo que su preparación requiere habilidad y una técnica artesanal que ha pasado de generación en generación.

Aunque son pequeñas, las mistelas representan una parte importante de la tradición dulcera de Quito.